Los coches con más de trece años de antigüedad, los que precisamente tienen la mayor parte de los conductores españoles, duplican el riesgo de sufrir grandes lesiones o incluso fallecer en caso de sufrir un accidente de tráfico.

La directora de la Dirección General de Tráfico (DGT), María Seguí, ya ha alertado en numerosas ocasiones del peligro que supone circular con un coche viejo, los cuales no cuentan con los últimos avances tecnológicos tanto a nivel de seguridad como de ahorro de combustible de un coche nuevo.

En la actualidad, España es, tras Grecia, el segundo país del continente europeo con el parque de turismos más antiguo. Desde el año 2007 hasta nuestros días, la edad media del parque móvil en nuestro país ha subido hasta casi cuatro años más, situándose en los diez años en estos momentos. En el caso de las furgonetas, estas cifras se elevan hasta los doce años.

Los problemas de un coche antiguo

Un coche, cuanto más antiguo sea, menos sistemas de seguridad llevará incorporado. Sistemas de seguridad tanto activos, dirigidos a evitar que tenga lugar un accidente, como pasivos, que sirven para mitigar la gravedad de las lesiones. Algunos de estos sistemas de seguridad son obligatorios por ley, como el sistema antibloqueo de frenos (ABS) o el control de estabilidad (ESP).

Pero no solo no disponer de los últimos sistemas de seguridad del mercado pueden propiciar un accidente de tráfico, sino que también el propio desgaste del coche ya es motivo suficiente para que se produzca un fallo mecánico que desencadene el accidente. No en vano, muchas personas que poseen un coche viejo no efectúan el mantenimiento correcto del mismo y se confían, por poner un ejemplo, con los preceptivos cambios de aceite del vehículo.

Por otro lado, las estadísticas se muestran contundentes a la hora de sentenciar el peligro en las carreteras de los coches más antiguos. En 2014, casi la mitad de los coches implicados en accidentes de tráfico tenían más de cinco y no menos de quince años de antigüedad, mientras que los turismos que no pasaban de los cuatro años desde que salieron del concesionario apenas eran un 12% del total de vehículos accidentados.

Los sistemas de seguridad

La gravedad de las lesiones en un accidente y la antigüedad de un coche van de la mano. Así lo demuestran diversos estudios que miden la eficacia y garantía de los sistemas de seguridad, muchos de los cuales no están presentes en los coches con más años.

De esta forma, y siguiendo los resultados de estos estudios, el ABS reduce en más de un 5% el riesgo de colisión de un coche y el ESP disminuye por encima del 20% los accidentes que son consecuencia de una salida de vía.

En este contexto cobra especial protagonismo el Programa de Incentivo al Vehículo Eficiente (PIVE), anunciado por el presidente del Gobierno, Marino Rajoy, en la última edición del Salón del Automóvil de Barcelona y aprobado recientemente en el Consejo de Ministros. Uno de los objetivos del Plan PIVE es, claro está, renovar el parque móvil y que el nuevo vehículo que adquiera una persona que se acoja a esta ayuda disponga del equipamiento en seguridad necesario para que se produzcan menos accidentes y lesiones graves.

Campañas de concienciación

La DGT, como un elemento más de las campañas de concienciación de tráfico, envía cartas informativas a las personas que tengan coches con unos diez años de antigüedad para darles a conocer los peligros de conducir un vehículo que pasa un determinado número de años.

Además, esta misiva informativa recuerda la importancia del correcto mantenimiento del vehículo, las características técnicas y la situación administrativa de su actual coche y las valoraciones de seguridad de éste en función de la calificación del Programa Europeo de Evaluación de Automóviles Nuevos (Euro NCAP).

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