Uber us Taxi

Uber us Taxi

UBER ha vuelto y el debate se abre de nuevo. Se trata de un debate con muchísimos matices. Licencias… la liberalización del mercado… la economía sumergida… la aceptación de las economías de consumo colaborativo… Lo que parecía ser un mero conflicto entre colectivos interesados, ha sobrepasado a los campos de la economía y la política.

Pero en LegalCar solo nos interesa una cosa: ¿Qué pasa con las víctimas? ¿Cuál es la diferencia en cuanto a la cobertura que recibe una víctima por haber sufrido un accidente de tráfico en un Taxi o en un UBER? Para poder contestar a estas preguntas, primero tenemos que analizar y entender por separado en que consisten exactamente ambos servicios. A priosi, ambos servicios pueden parecer iguales, pero tienen diferencias básicas en cuanto a la personalidad jurídica que tiene el ocupante, entre ostros aspectos.

Antes de empezar con el análisis, desde LegalCar queremos dejar claro en que en ningún momento pretendemos posicionarnos. Simplemente queremos participar en un debate de forma equilibrada con información rigurosa y con un claro enfoque hacia la defensa de las víctimas.

Partimos de dos bases objetivas: Primero, los taxistas tienen rígidas barreras de entrada y de salida. Segundo, esta barrera ha sido sobrepasada por UBER con una plataforma totalmente liberalizadora que utiliza la novedosa técnica del consumo colaborativo a través de la tecnología.

LA RIGIDEZ DEL GREMIO DE LOS TAXISTAS

Comencemos por la Licencia. La licencia para poder ser conductor de taxis es superior a los 150.000€ en Madrid, lo cual supone una enorme barrera de entrada. Aun así, Madrid goza de una grandísima oferta de taxis. Pero esta licencia no solo supone una barrera de entrada, sino que también es una barrera de salida. Esta rigidez bloquea la fluidez del mercado causando un gran desequilibrio entre oferta y demanda.

Pero no solo hay que mencionar la licencia,  los taxistas tienen que afrontar muchos otros gastos y requisitos. En primer lugar, deben de certificar que no padecen ninguna enfermedad a través de la realización de Revisiones Médicas periódicas. Segundo: se veta completamente su acceso a las personas con antecedentes penales. Respecto a la educación, también hay una restricción en el requerimiento de tener la Educación Secundaria Obligatoria. También tienen que pasar controles mecánicos con más rigurosidad que los de un conductor normal (ITV), por ejemplo, las revisión de frenos y neumáticos dos veces al año.

Respecto a la defensa del cliente en casos de indemnización por accidente, que es el principal tema que nos ocupa y preocupa, los taxistas tienen que pagar una media de 1.200 euros al año en un seguro de responsabilidad civil. Este seguro protege a los viajeros ante posibles accidentes (en otras entradas de este Blog explicamos las peculiaridades de los accidentes como ocupantes de un Taxi.

Pese a las peculiaridades de la indemnización por accidentes como ocupante de un taxi, podemos afirmar que el ocupante está protegido por un seguro de responsabilidad civil. Esto es lo que nos interesa, pero además este análisis nos ha servido para darnos cuenta de la cantidad de barreras que tienen que afrontar los taxistas y que UBER se quiere ahorrar.

LA POLÉMICA LIBERACIÓN DE UBER

UBER es una plataforma online creada en 2009 que opera en 45 países en todo el mundo. Esta empresa, junto con todas sus seguidoras, ha revolucionado el mercado mundial de transporte de personas.

Para comenzar el análisis, es importante saber que UBER no ofrece un único modelo de servicio. Según las particularidades de la ciudad o el país, aplican el servicio Uber Black, en el que los conductores cuentan con licencia, seguro y demás requisitos regulados. Por otro lado, se aplica el llamado servicio UberX, que es el que conocemos todos. En este caso, la compañía no valora o examina la idoneidad de los conductores, porque no los considera conductores profesionales, sino meros ciudadanos con coche. Este último es el único que se pretende implantar definitivamente en Madrid y Barcelona, por lo que nos referiremos únicamente a este. UberX, como decíamos antes, se ahorra todos los gastos que los taxistas tienen que asumir. Está es la polémica que más se trata en la sociedad.

Por la evidente polémica, UBER siempre ha tratado de presentarse como un mero intermediario entre conductores y viajeros. Estos conductores son personas que necesitan ir a un destino y que buscan a un viajero que quiera ir al mismo destino para ahorrar gastos. Los conductores no son profesionales; no se dedican a ello de forma profesional. Ahora bien, la realidad que UBER pretende no ver es que los conductores de UBER realizan un servicio profesional en cuanto a que se dedican a transportar penosas de un punto A a un punto B. Se trata de una realidad es muy evidente para todo el mundo, pero que UBER intenta disimular intentando alejarse de conflictos jurídicos.

¿QUÉ PASA CON LAS VÍCTIMAS DE UN ACCIDENTE?

Pero, una vez más, nosotros queremos dejar a un lado la cuestión del dinero para centrarnos en las víctimas. Respecto a los taxis, la definición del usuario esta muy clara: un cliente que está protegido por un seguro que paga el taxista. Punto.

Sin embargo, debido al complejo sistema que plantea UBER, no es tan sencillo saber cómo considerar al viajero de UBER. ¿Es un cliente de UBER? En teoría no parece que lo sea… pero la compañía se lleva un porcentaje muy alto de cada uno de los viajes que realiza uno de sus conductores. Desde el momento en el que el conductor y viajero han contactado y llegado a un acuerdo, la labor de UBER se supone que finaliza. La alternativa es que el viajero sea una persona conocida por el conductor. Sólo así la tarifa del conductor cubriría a la de sus familiares y allegados que viajan con él. Pero no, esto tampoco es así.

La realidad es que el viajero ocupa una posición intermedia. Una posición indefinida. Una posición no regulada. Muchas veces, los que debate a favor de UBER alegan la protección al consumidor contra los gremios monopolísticos. Defender al consumidor es esencial, por supuesto, pero la víctima también es consumidora. No se puede defender a una víctima desde una posición tan ambigua.

 

Pero, esta es solo nuestra opinión. ¿Qué opinas tú?

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