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No te preocupes, este artículo no pretende aburrirte con mil datos que demuestren que utilizar mecanismos de mensajería instantánea es completamente incompatible con la conducción. Tampoco pretende darte una extensa explicación sobre sus peligros. Ni mucho menos.

Este artículo parte de la base de que eres una persona con sentido común y que, por lo tanto, puede diferenciar perfectamente entre lo que es prudente y lo que es peligroso. Utilizando este sentido común podemos llegar fácilmente a la simplificación que realiza la AAA Foundation for Traffic Safety: Whatsappear durante la conducción es peligroso porque es fuente de distracciónn visual, distracción manual y distracción cognitiva, es decir, las tres formas de distracciónn existentes.

EL SÍNDROME DEL PILOTO AUTOMÁTICO

La definición anterior sobre las implicaciones de combinar el WhatsApp y la conducción plantea una cuestión muy interesante. Si prestamos tan poca atención a la conducción, ¿aún podemos decir que estamos conduciendo?.

Podemos añadir nuevos elementos a esta cuestión. Supongamos que viajamos por autopista a 120 km/h y decidimos mandar un WhatsApp. Desbloqueamos el móvil, abrimos la aplicación, buscamos el contacto, redactamos el mensaje y lo enviamos. Estos pasos los tenemos prácticamente mecanizados, así que es posible que apenas tardemos 20 segundos en realizar toda la secuencia. Solo han pasado 20 segundos… ¡pero nuestro vehículo ha avanzado 660 metros!

Además, han pasado 20 segundos en los cuales hemos estado totalmente concentrados en otra actividad. Nos hemos desconectado de la conducción y hemos conectado el piloto automático. En definitiva, no hemos mandado un mensaje mientras conducíamos, sino que hemos conducido mientras mandábamos un mensaje.

¿SOLUCIÓN?

Seamos realistas: estamos ante un fenómeno social imparable. Más del 66% de los españoles tiene un pequeño ordenador en su bolsillo que le permite acceder de manera instantánea al correo, al Whatsapp, a infinitas aplicaciones y, finalmente, al  universo de internet. Por esta razón, no resulta sorprendente que los estudios sostengan que más de cuatro millones de automovilistas utilizan el móvil durante la conducción.

No hay solución, se trata de una corriente que nos ha invadido de manera fugaz y nos ha sobrepasado completamente. Pero seamos optimistas, hay tres maneras de luchar contra lo imposible – prohibirlo, concienciar y ofrecer alternativas – y, en este momento, estamos aplicando las tres.

El Reglamento General de Circulación establece una sanción general por la utilización de dispositivos de telefonía móvil y cualquier otro instrumento, como los navegadores, durante la conducción. Concretamente, infringir esta norma se considera infracción grave y lleva asociada una sanción que  asciende a los 200 euros y conlleva la pérdida de tres puntos del carnet de conducir. Cabe indicar que esta sanción se mantiene en los casos de uso del teléfono móvil en las paradas de los semáforos. El peligro en estos casos es menor, pero hay que tener en cuenta que durante dicha pausa se pueden producir cambios en el entorno del vehículo.

Desde a DGT y otros colectivos como RACE, BP y CASTROL se están llevando a cabo campañas de concienciación sobre los peligros del uso de aplicaciones de mensajería instantánea. Además, se incide también a los peatones que no prestan atención a lo que ocurre en su entorno por la utilización del móvil. Últimamente se está haciendo referencia a estas personas como “Spombies”, término que mezcla las palabras “Smartphone” y “Zombie”.

Por último, los fabricantes de vehículos y de componentes electrónicos están haciendo frente al difícil problema de adaptar el uso de las aplicaciones de mensajería instantánea a la conducción. Por supuesto, esta adaptación no es tan sencilla como la que se hizo años atrás para adaptar las conversaciones telefónicas a la conducción mediante el manos libres. Aun así, algunos nuevos modelos de coche están incorporando sistemas de lectura de textos que podrán suponer una buena alternativa a la utilización manual del teléfono.

LEGALCAR ABOGADOS

Desde LegalCar nos queremos unir a la concienciación por las posibles consecuencias del uso del teléfono móvil. Todos conocemos el efecto colateral más importante de conducir mientras se utiliza el Whatsapp: el aumento de posibilidades de sufrir un accidente con lesiones. Pero la experiencia nos ha enseñado que hay muchas más consecuencias aparte de las posibles daños personales tras el accidente.

Por ejemplo, si se prueba el uso del teléfono móvil, la culpa recaerá en esa persona. Por lo tanto, en el caso de que esta persona esté asegurada a terceros, el seguro no cubrirá los daños materiales del vehículo de esa persona.

Todos estos factores serán determinantes para poder acceder a una reclamación de indemnización por los daños personales y materiales. Por esa razón, desde LegalCar abogados, siempre recomendamos acudir cuanto antes a un especialista en tramitar accidentes de tráfico con estas características.