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Indemnización por accidente de moto

 

Calcula cuál es la indemnización por accidente de moto que te mereces. Te ayudamos a conocer tus derechos y cómo puedes reclamar una compensación por los daños materiales y las lesiones sufridas.

La desprotección que sufre el motorista en caso de accidente es mucho mayor que la que puede tener el conductor. Las lesiones que se producen suelen también ser más graves y, como consecuencia, las indemnizaciones son más elevadas.

Si has tenido un accidente de moto y tienes que reclamar, contacta con nosotros lo antes posible. Estamos las 24 horas los 365 días del año a tu disposición para atenderte cuando lo necesites y ayudarte a reclamar tu indemnización por accidente de moto.

 

En un accidente de este tipo la compensación económica siempre dependerá del tipo de daños sufridos. Estas incluyen todo tipo de perjuicio. Es decir, se cubren tanto los daños materiales sufridos en la moto, casco, guantes, indumentaria etcétera; como los personales, es decir, las lesiones.

Para reclamar los daños materiales será necesario acreditarlos. Puede utilizarse, por ejemplo, un presupuesto de arreglo o factura de reparación de la moto. Así como del resto de elementos dañados en el siniestro.

En cuanto a los daños personales, se van a valorar conforme al Baremo de Tráfico. Este incluye tres conceptos que se pagan a la víctima: el perjuicio personal básico, el perjuicio personal particular y el perjuicio patrimonial. Este último incluye el lucro cesante y el daño emergente.

A ello se le añade la indemnización por secuelas, que pueden ser funcionales (dolores o limitaciones que le queden a la víctima tras recibir el alta médica) o estéticas (cicatrices, abrasiones, pérdida de extremidades, paraplejía o similar). La cantidad se calcula en función de la edad de la víctima y los puntos de secuelas que le correspondan según las Tablas incluidas en el Baremo de Tráfico.

La normativa incluye otros muchos conceptos a valorar en una indemnización por accidente de moto, como las operaciones quirúrgicas a las que haya tenido que someterse la víctima a causa de las lesiones sufridas. También recoge las posibles incapacidades derivadas de las lesiones padecidas. Además de cualquier otro perjuicio de cualquier tipo (en casos muy graves se ofrecen ayudas de terceras personas, sillas de ruedas, adecuación de vivienda, prótesis, y otros).

El acompañante del conductor podrá reclamar los daños siempre e independientemente de quién haya sido el culpable, ya que tiene la consideración de ocupante.

Consulta gratuita

Las indemnizaciones y reclamaciones por accidentes de moto son más complejas que las anteriores, pues se suelen producir con más frecuencia situaciones en las que el lesionado sufre lesiones que no le permiten dar su versión en el Atestado.

Cuando reclamamos una indemnización por lesiones físicas en un accidente de motocicleta, cuenta con abogados especialistas en este tipo de accidentes, ya que, como hemos comentado, la importancia de las lesiones es en estos casos mucho mayor.

En lo referente a la reclamación por daños materiales, aquí todo transcurre de manera más automática. Damos el parte a la aseguradora que ordenará una peritación de los daños, si los daños son superiores al valor venal de la moto, se abonan éstos, si no se realiza la reparación de la moto.

 

 

RECLAMACIÓN POR ACCIDENTE DE MOTO

Es posible tramitar una reclamación por accidentes de moto y recibir una indemnización por los daños personales y materiales cuando el motorista no es el responsable del accidente. Para ello, procuraremos dejar constancia ante la Policía o la Guardia Civil de las circunstancias que han originado el incidente.

Los daños personales más leves y frecuentes en los accidentes de moto son lesiones cervicales y lumbares, así como lesiones en codos, hombros y rodillas. La valoración económica de dichas lesiones obedece a la gravedad de las mismas, el tratamiento y las pruebas médicas y si nos quedan o no secuelas por el accidente.

Con respecto a los daños materiales, es necesario que el responsable del accidente reconozca su culpabilidad para que su seguro nos abone los daños de nuestra moto. Cuando el coste del arreglo de la moto es mayor que el valor venal del vehículo, pasa a ser declarado siniestro.

Para el cálculo de una indemnización por las lesiones sufridas en accidente de moto se tiene en cuenta el Baremo de tráfico vigente, que no hace más que determinar qué cantidad económica debe abonarse en función de una serie de factores, como las secuelas o los elementos de carácter temporal.

Para reclamar, la legislación ofrece dos vías:

  • VÍA EXTRAJUDICIAL: esta vía supone un intento amistoso de tramitar con la entidad aseguradora responsable del accidente un acuerdo que pueda satisfacer el perjuicio sufrido. Este trámite extrajudicial es de obligatorio cumplimiento desde la entrada en vigor del Baremo de Tráfico 2016 en tanto en cuanto no se puede iniciar ningún trámite judicial sin justificar que se ha intentado extrajudicialmente llegar a un acuerdo amistoso.
  • VÍA JUDICIAL CIVIL: después de que el 1 de julio de 2015 entrase en vigor la reforma del Código Penal, la única vía judicial disponible para reclamar los daños sufridos en accidente de tráfico es la vía civil. La vía civil tiene el plazo de un año para iniciarse, siendo la Demanda el escrito que inicia la reclamación. Esta Demanda debe contener la cuantía exacta que la víctima reclama por los daños sufridos, que deberán ser peritados por los especialistas oportunos (las lesiones por un médico perito especialista en valoración de daño corporal). La víctima debe costearse esta vía en cuanto a gastos de procurador y peritos.

Hay dos plazos importantes a destacar en una reclamación por los daños sufridos en un accidente de moto. En primer lugar, el plazo para presentar parte a nuestra compañía de seguros, que es de siete días a contar desde la fecha del accidente. Debemos aportar información sobre la hora y lugar del accidente, los vehículos y conductores implicados, testigos, lesiones y presencia de las autoridades.

En segundo lugar, el plazo para demandar a la aseguradora responsable civil del accidente de moto, que es de un año. La demanda se tramita por vía civil y, como señalamos anteriormente, conlleva una serie de gastos, por lo que debe valorarse la reclamación por esta vía, que en cualquier caso compensa siempre que las lesiones hayan sido graves.

El siniestro total en un vehículo es una de las consecuencias más comunes en los accidentes de tráfico, donde por la fuerza o gravedad del siniestro, los daños materiales son de gran envergadura y suponen la pérdida del mismo.

 

INDEMNIZACIÓN COMO COPITO DE UNA MOTO

Estos daños van a depender, en gran medida, del tipo de accidente, y de la mayor o menor gravedad de las lesiones del ocupante. Lo que es muy importante tener en cuenta es que para reclamar esos daños hay que cuantificarlos, y para ello hace falta demostrar de manera fehaciente cuales son, y su relación causal con el siniestro.

No podemos olvidar que la carga de la prueba la tiene el perjudicado, es decir, de nada sirve reclamar unas secuelas si no podemos demostrar mediante los informes médicos que dicha secuela existe, que antes del accidente no la teníamos, y que la misma es consecuencia directa de las lesiones que hemos sufrido.

El copiloto de una moto que tiene un accidente, en primer lugar va a sufrir unos daños personales, daños que se indemnizan atendiendo al tiempo que ha tardado en curar de las mismas, y a la situación en la que haya quedado después de recibir el alta por el traumatólogo. Si le han quedado secuelas, también serán indemnizadas, siempre que consten en el informe de alta, y si sufre una incapacidad, que puede ser parcial, total, absoluta o incluso una gran invalidez si los daños han sido de gravedad, igualmente deberá reclamarse.

Pero además de los daños personales, el copiloto puede sufrir daños materiales, por ejemplo, la rotura de unas gafas o un móvil, o en el casco, mochila o en la indumentaria que llevaba puesta cuando tiene el accidente. Todos estos daños constituyen un perjuicio patrimonial derivado directamente del siniestro, y por tanto tienen que indemnizarse por la compañía de seguros responsable.

Y, por último, cualquier gasto adicional relacionado con el accidente que haya tenido el copiloto, como son los gastos de farmacia, desplazamiento, rehabilitación o pruebas médicas, también se indemnizan, así como el lucro cesante y el daño emergente, siempre y cuando se puedan demostrar.

Muchos copilotos que viajan de paquete en una moto pueden dudar si tienen derecho a reclamar si el piloto de la moto en la que viajan es culpable del accidente de tráfico sufrido.

La respuesta es clara: el copiloto de una moto es ocupante, y el ocupante siempre tiene derecho a reclamar por sus daños.

Es decir, en este caso es indiferente quien haya tenido la culpa en el siniestro, lo único que debe tenerse en cuenta es conocer quién es responsable del accidente, para saber a qué aseguradora debe reclamarse.

Y así, si el piloto de la moto en la que viajamos como ocupante ha sido el culpable, la reclamación se hará a la compañía de seguros de la moto.

Como es obvio, el piloto responsable no puede reclamar alguna si es culpable exclusivo. Ahora bien, si existe una concurrencia de culpas entre el conductor contrario y el piloto de la moto en la que viajamos, la reclamación puede complicarse más porque los daños sufridos por el copiloto deberán ser asumidos por ambas compañías de seguros, para lo cual debe primero acreditarse el porcentaje de culpa de cada una de las partes intervinientes.

Conviene consultar el caso siempre a LegalCar que pueda valorar el caso según la dinámica del accidente, y defender con garantías el derecho del copiloto, es muy común en estos casos que las aseguradoras tarden en ponerse de acuerdo en el porcentaje de responsabilidad de cada implicado.

Tengo derecho, como copiloto de una moto que sufre un accidente, a que se me indemnice por todos los daños y perjuicios sufridos derivados del siniestro, lo que incluye no solo las lesiones o daños personales, sino también los daños materiales, y cualquier otro perjuicio directamente relacionado con el accidente.

¿Cómo van a cuantificarse esos daños a los que tengo derecho? Debe acudirse para ello al baremo de Tráfico, donde se indican todos los factores a tener en cuenta para calcular esos daños, y se cuantifican los mismos en función de cada caso concreto. Para ello, y teniendo en cuenta la complejidad del baremo, el copiloto deberá contar con la ayuda de LegalCar que conozca a fondo la normativa para poder calcular la indemnización copiloto a la que tiene derecho.

Igualmente, el copiloto tiene derecho a recibir asistencia médica y tratamiento rehabilitador con cargo a la aseguradora, quien deberá hacerse cargo también de cualquier otro perjuicio sufrido por el lesionado, que deberá ser demostrado como derivado del accidente y cuantificado económicamente mediante facturas, presupuestos, etcétera.

INDEMNIZACIÓN POR GASTOS MÉDICOS EN ACCIDENTE DE MOTO

Los gastos médicos son considerados daños materiales dentro del cómputo de todos los daños resarcibles económicamente tras un accidente de tráfico.

Los daños materiales son aquellos que supongan un perjuicio económico para la víctima. Dentro de estos, los gastos médicos suelen ser los más cuantiosos, sobre todo en víctimas con estancias hospitalarias prolongadas, complejos tratamientos reconstructores o largos procesos de curación.

Por lo general, la compañía aseguradora del vehículo responsable del accidente se hará cargo de los gastos médicos de manera amistosa, sin necesitar de un proceso judicial para reclamarlos. Pero lamentablemente no todos los casos son así.

También es habitual encontrarse casos en los que las compañías rechazan el pago por adelantado de los gastos médicos, obligando al motorista, víctima de un siniestro, a costearse sus gastos médicos y después reclamarlos judicialmente.

Generalmente es una estrategia utilizada por las compañías de seguros para minimizar las cuantías de las indemnizaciones: si la víctima no puede costearse sus gastos, sus lesiones no podrán quedar tan bien demostradas y, por tanto, la cuantía de la indemnización por accidente de moto será menor.

Por ejemplo: Pedro Pérez sufre una lesión inespecífica en el hombro tras sufrir un accidente de moto con un tercero, responsable del accidente. Sus médicos le prescriben una resonancia magnética pero el coste de dicha prueba es tan elevado que Pedro no puede pagarla. La compañía le niega el pago de los gastos médicos y de esta manera Pedro no consigue demostrar qué lesión tiene en el hombro. Así, hasta que Pedro no consiga reunir el dinero, esta prueba quedará pendiente, jugando con la paciencia del lesionado, que finalmente se ve forzado a aceptar una oferta a la baja de la compañía, dada su delicada situación económica.

Casos reales como el del ficticio Pedro Pérez recibimos semanalmente en nuestro despacho. El problema de todo reside en la desinformación.

Si la ciudadanía supiese cómo reclamar y qué hacer tras sufrir daños en un accidente de moto todo este tipo de circunstancias se minimizarían y ocurrirían muy pocas veces. Mientras tanto, es vital contar con la ayuda de LegalCar para poder reclamar los gastos médicos.

Como hemos comentado, en LegalCar recibimos habitualmente casos de motoristas que ven como las compañías les obligan a costearse sus tratamientos médicos y luego se ven forzados a reclamar judicialmente el importe. Esto provoca que la víctima, que en un principio quiere ir “por las buenas”, recurra a profesionales externos para reclamar por la vía civil el coste de sus gastos médicos.

En estos casos los tramitadores suelen esconder a los asegurados que tienen derecho al abono de dichos gastos por la cobertura médica del seguro (cuando es compañía propia) y por el Baremo de tráfico (cuando es la compañía contraria).

Por eso, contar con un abogado especialista y externo a las compañías es vital para el éxito de la reclamación de los gastos médicos por accidente de moto. Sólo un abogado externo a las compañías puede ofrecer el mejor asesoramiento a la víctima para conseguir recuperar todo el importe por los gastos médicos, ya sea extrajudicial como judicialmente.

En LegalCar Abogados hacemos depender nuestra minuta de honorarios de la indemnización percibida por la víctima del accidente de moto, de esa manera, establecemos un lazo de intereses con nuestro cliente, que no debe abonar ningún importe por adelantado al abogado.

 

EL SINIESTRO TOTAL DE UNA MOTO

Los casos de siniestro total de un vehículo están englobados dentro de los daños materiales derivada del accidente de tráfico sufrido.

Un siniestro total implica la pérdida del vehículo, queda inutilizado y por tanto sin posibilidades de reparación. Para su valoración, habrá que tener en cuenta una serie de factores, como la antigüedad del vehículo, para lo que es importante contar siempre con la ayuda de LegalCar, especialista en este tipo de reclamaciones.

Pese a la creencia errónea que existe en la mayoría de las víctimas de daños materiales con pérdida total del vehículo de que el siniestro total del mismo (sea coche, motocicleta, etcétera) lo va a pagar la aseguradora del culpable del accidente, la realidad es que en virtud de los Convenios que existen entre compañías, será nuestra aseguradora quien nos abone los daños materiales de nuestro vehículo, para posteriormente reclamar una cantidad fija a la compañía contraria que aseguraba el vehículo culpable del accidente.

El paso previo para determinar si el vehículo accidentado ha resultado siniestro en el accidente es la peritación de los daños. Para ello, la compañía de seguros encarga a un perito que vea el coche y haga una valoración o peritación de esos daños para determinar si los mismos son o no susceptibles de repararse.

Cuando los daños materiales del vehículo peritado superan el valor de mercado o valor venal del mismo, o cuando los desperfectos sufridos no pueden arreglarse, nos lo van a declarar siniestro total.

Para calcular el valor venal de nuestro vehículo, la inmensa mayoría de las compañías de seguros utilizan unas tablas, denominadas GANVAM, donde figuran dichos valores de cada modelo de vehículo. Hay que tener en cuenta que los coches pierden mucho valor cada año que pasa, y que en muchas ocasiones oímos las quejas de perjudicados que protestan porque su coche tiene 10 años, pero funciona de maravilla, o tienen una serie de extras que en la mayoría de las ocasiones no se nos abonan.

Partimos de la base de que la compañía de seguros nos va a realizar una oferta por el siniestro total de nuestro vehículo que por lo general va a ser a la baja.

Si nuestro coche tiene 3 o 4 años, las compañías suelen ofertar el llamado “valor venal mejorado”, que supone un pequeño incremento a percibir, o el también conocido como “valor de afección”, que suele reclamarse, aunque no siempre se consigue, y que tiene un margen de entre el 10 y el 50% por encima del valor venal, dependiendo de factores como la antigüedad el vehículo, o los extras o mejoras introducidos en el mismo.

En cualquier caso, para reclamarlo siempre es muy importante que el perjudicado contrate a LegalCar, ya que será mucho más fácil para expertos en negociar con las compañías tratar de conseguir el mejor precio posible para el siniestro del vehículo dañado.

Cuando la víctima del accidente tiene el seguro a terceros, el proceso se alarga más en el tiempo, ya que no se nos va a hacer oferta por el siniestro hasta que la compañía aseguradora del causante del accidente reconozca su responsabilidad.

En algunos casos, el perjudicado prefiere reparar el coche por su cuenta, y luego reclamar la factura de arreglo a la aseguradora del culpable. En estos casos es importante estar bien asesorado, porque el valor del arreglo en ningún caso puede superar el valor venal del coche, ya que se consideraría enriquecimiento injusto y la consecuencia es que no nos abonarían la factura completa de la reparación del mismo.

En la mayoría de las ocasiones, cuando hay daños materiales de tanta envergadura como para provocar el siniestro del vehículo, es muy normal que también haya daños personales o lesiones en las víctimas.

En estos casos, donde resulta fundamental contar con el asesoramiento de nuestro despacho, lo habitual es que se reclamen ambos conceptos por separado, ya que es más sencillo y un proceso mucho más rápido la negociación del pago por los daños materiales que la parte relativa a lesiones, donde hay que esperar el tiempo que sea necesario para que la víctima se cure de los daños sufridos.

Por ello, muchas aseguradoras directamente delegan en un abogado de compañía, que como es natural, defiende el interés de la aseguradora y nunca el de la víctima.

Las víctimas de accidentes de circulación desconocen la normativa, los pasos a dar en una reclamación y los requisitos necesarios para que la misma sea viable. No se debe olvidar, además, que en la mayoría de los casos esos honorarios que libremente designe la víctima le serán reintegrados en todo o en parte gracias a la cobertura por defensa jurídica que tienen incluida en la póliza.

 

INDEMNIZACIÓN POR EL SEGURO O ABOGADO PARTICULAR

Las pólizas de seguro contienen lo que se conoce como Defensa Jurídica. Este concepto supone una garantía contractual para que el asegurado opte entre dos opciones: que su compañía reclame por él o que su compañía le abone los honorarios que el asegurado deba asumir respecto de la minuta de un abogado particular, que libremente designe.

 

Indemnización por el seguro:

 

Esta es la opción que por sentido común debería imperar: es mi compañía, ellos velarán por mis intereses. Esto es la teoría, pero la práctica desgraciadamente no es así y existen innumerables ejemplo que hemos recibido en LegalCar.

En primer lugar porque esta defensa jurídica que realiza la compañía se hace mediante un tramitador que no es abogado, por lo que la defensa jurídica no es en sí misma “jurídica”, sino más bien una mera tramitación administrativa. Esto supone que la víctima no estará bien informada, no sabrá qué documentación debe reunir para reclamar qué concepto.

En segundo lugar, porque los intereses de las compañías son contrarios a los de las víctimas, lo que hace totalmente inviable que la compañía reclame el máximo de indemnización por su asegurado. En tercer lugar, porque la cobertura tiene un límite: una oferta de la contraria. En cuanto haya una oferta de la compañía contraria, independientemente de que sea ajustada o no a la realidad, la compañía propia puede negarse a seguir defendiendo al asegurado si no la acepta.

Hemos tenido una cantidad ingente de casos como estos: asegurados que, tras una oferta casi irrisoria de la contraria, son abandonados por no querer aceptarla.

 

Indemnización por abogado particular:

 

El asegurado decide designar libremente a un abogado particular la tarea de defender sus intereses contra la compañía responsable del siniestro. Se envía un escrito de designa de letrado para informar a la compañía propia y desde ese momento ésta se desentenderá de la defensa, pasando el caso a manos del abogado particular.

LegalCar es externo a las aseguradoras y totalmente desvinculado de sus intereses como compañías de seguros. Por tanto, una primera ventaja es la total autonomía en la toma de decisiones.

Una segunda ventaja viene fácilmente descrita por su condición de experto en la materia: al contrario que los tramitadores de compañía que no son ni profesionales jurídicos, los abogados especialistas en accidentes de tráfico son profesionales jurídicos expertos en la materia de tráfico, es decir, se dedican en exclusiva a reclamar indemnizaciones por los daños sufridos en accidentes de circulación.

Ello conlleva que, no sólo conocen las leyes oportunas, sino que también reúnen la experiencia necesaria para ofrecer el mejor asesoramiento a la víctima. Finalmente, la aseguradora está obligada contractualmente a devolver a su asegurado la minuta que éste pague al abogado que libremente ha designado, según el límite establecido en la póliza.

 

TRÁMITES DEL JUICIO

Los trámites de un juicio por accidente de moto dependen de una serie de factores, ya que no todas las reclamaciones por daños y perjuicios sufridos en un accidente de moto tienen que terminar en la interposición de un procedimiento judicial.

Es muy importante que de cara a la gestión del siniestro y desde el primer momento, la víctima esté debidamente asesorada por LegalCar. Según el tipo de siniestro, la culpabilidad, las lesiones y el resultado de las gestiones encaminadas a obtener una solución amistosa de la reclamación, será o no necesario acudir a la vía judicial.

Muchos de los accidentes de moto donde existen víctimas con daños, tanto materiales como personales, pueden tramitarse de manera extrajudicial, y con la debida asistencia de LegalCar, solucionarse acudiendo a una negociación con la compañía de seguros obligada al pago.

Son dos los factores por los que una compañía de seguros puede poner problemas para indemnizar: la culpa o responsabilidad en el accidente, y por otro lado la entidad de las lesiones y daños sufridos por el perjudicado.

Cuando en un accidente no existen dudas sobre quien ha sido el culpable del mismo, es más sencillo propiciar el acuerdo amistoso, ya que, si la compañía de seguros niega la responsabilidad, es casi seguro que habrá que acudir a un procedimiento judicial.

La carga de la prueba corresponde siempre a la víctima, es decir, que será la misma quien tenga que demostrar que no tiene la culpa exclusiva del accidente, ya que en ese caso no podría reclamar. Se dan casos de responsabilidad compartida (concurrencia de culpas), y supuestos en los que la aseguradora niega la indemnización pese a que se tengan pruebas sobre la dinámica del siniestro, que por una u otra razón la compañía considere insuficientemente probado.

Por ello todos los trámites previos a la negociación de la indemnización con la aseguradora son fundamentales y tienen que hacerse bien, ya que la interposición de una demanda que desemboque en un juicio por accidente de moto tiene que hacerse con ciertas garantías de éxito para la víctima, pues existe el riesgo de perder el pleito y ser condenado en costas, por lo que recomendamos que se hagan estas gestiones de la mano de especialistas como las de LegalCar.

 

Gestión de papeles

 

Es claro que, para interponer un procedimiento judicial, la víctima va a necesitar, entre otras cosas, un abogado y un procurador, y que, para esta disciplina concreta, tiene que ser un profesional especialista en accidentes de tráfico, que conozca a fondo la normativa y con dilatada experiencia en la materia.

No recomendamos que el perjudicado actuar por cuenta propia, y debe poner siempre la tramitación de la reclamación en manos de un experto en accidentes como los de LegalCar, que es quien realmente va a poder gestionar el siniestro desde el principio, y según avance el caso, valorar si debe acudirse a un juicio por accidente de moto.

El proceso de negociación no comienza hasta que la víctima se encuentra estabilizada de sus lesiones, y es cuando pueden cuantificarse los daños el momento en el que se requiere de pago a la compañía. En ocasiones la misma puede realizar al perjudicado uno o varios pagos a cuenta de la indemnización final, sobre todo en los casos de lesionados de larga duración.

No obstante, estos pagos deben gestionarse también de manera adecuada y revisados por un abogado para evitar que la víctima pueda aceptar por desconocimiento o error ofertas que no son correctas o que no recogen la totalidad de los conceptos a los que tiene derecho.

 

Tiempos del juicio

 

En el momento en que se llega a un punto muerto en la negociación, y la aseguradora niega responsabilidad, la discute, o la oferta es insuficiente, es momento de valorar la interposición de un procedimiento judicial civil contra la compañía de seguros.

El tiempo de duración de estos procedimientos es largo, sobre todo debido a la lentitud y saturación de trabajo de nuestros Juzgados y Tribunales, lo que implica que el proceso puede demorarse años, según el caso.

No obstante, es importante tener en cuenta que, en cualquier momento de la tramitación del procedimiento, desde que se interpone la demanda, se puede llegar a un acuerdo con la compañía de seguros sin necesidad de tener que esperar al juicio y la sentencia.

Así, hay ocasiones en que cuando la aseguradora recibe la demanda, contacta con el abogado para llegar a un acuerdo antes de que venza el plazo que se le otorga para contestarla. En otras ocasiones la compañía contesta a la demanda, y cuando el Juez fija el día para celebrar la audiencia previa al juicio, donde comparecen los abogados y procuradores de ambas partes, los letrados alcanzan un acuerdo acercando posturas.

Otras veces el acuerdo llega en la fase posterior, es decir, una vez celebrada la audiencia previa, propuesta la prueba, y admitida por el Juez señalando la fecha de celebración del juicio. En ese tiempo, los abogados de ambas partes pueden seguir negociando y llegar a un acuerdo poniendo fin al procedimiento.

Cuando no es posible el acuerdo, debe acudirse a la vista señalada, en la que van a practicarse las pruebas propuestas y admitidas por el Juez (testificales, ratificación de los peritos médicos en sus informes, etcétera), tras lo cual quedan los autos vistos para sentencia.

En ocasiones esta sentencia tarda, debido al exceso de trabajo del Juzgado, y debe contarse también con que la misma es susceptible de apelarse en segunda instancia por cualquiera de las partes si no están conformes, con lo que el procedimiento puede alargarse otros seis meses hasta que resuelva el recurso la Audiencia Provincial.

 

ACCIDENTE SIN TERCEROS

Ya sabemos que NO podemos reclamar si somos culpables de un accidente.

Sin embargo puede darse el caso de sufrir un accidente donde no hay terceros implicados, como por ejemplo puede ser salirse de la calzada, chocar contra un elemento de mobiliario urbano, etcétera.

En estos supuestos, el conductor no puede reclamar, puesto que es el responsable del accidente. Ahora bien, si en ese vehículo viajan otras personas que tienen la consideración de ocupantes, tendrán derecho a percibir en caso de haber sufrido lesiones y daños siempre.

La aseguradora que tiene que hacerse cargo de dicho pago es la del propio vehículo, único implicado en el siniestro.

Los ocupantes podrán reclamar tantos los daños personales como los daños en objetos o cosas que llevaran en el momento del accidente.

Hay que tener en cuenta que en caso de tener un accidente de tráfico, no todos los seguros o las coberturas contratadas por asegurado van a cubrir de la misma manera a los perjudicados involucrados en el accidente, por lo que dependiendo del tipo de seguro que tenga contratado el vehículo culpable del accidente, el grado de protección tanto del conductor como de los ocupantes va a variar.

 

DÓNDE DENUNCIAR UN ACCIDENTE DE MOTO

En Julio de 2015 fue reformado el código penal, esto significó la despenalización de las faltas leves de tráfico, por lo que ya no se denuncian a los conductores del coche contrario, el procedimiento a seguir ahora consiste en intentar a llegar a un acuerdo extrajudicial con la aseguradora. En caso de que ambas partes no logren una negociación, se deberá interponer una demanda en contra la compañía aseguradora del culpable.

 

CASOS REALES: EJEMPLOS DE INDEMNIZCIONES

María L.G. (29 años). Arrollada en su moto por un coche. Contactó con LegalCar después de su estabilización lesional, afortunadamente lesiones leves, y tras haber intentado tramitar el caso por su cuenta, recibiendo una oferta de 1.146,39€.  Finalmente, gracias al asesoramiento y trabajo de nuestros abogados, María cobro 5.479,18€.

Juan Luis, C.M. (34 años). Motorista arrollado por un coche en el interior de una rotonda. Llevaba puesto el casco y posiblemente salvó por ello su vida. Tras el impacto golpeó fuertemente contra un muro sufriendo lesiones graves en el hombro. La compañía en un principio le ofreció 16.139,78€, sin ni siquiera haber evaluado en persona a la víctima. Finalmente, tras demanda judicial, Juan Luis recibió una indemnización de 34.654,98€ por las lesiones sufridas.

Emilia S. Y. (37 años). Ocupante de una moto con culpa. Emilia circulaba como ocupante de una motocicleta que realizó una maniobra de adelantamiento no permitida en esa zona, provocando un choque lateral. Sufrió lesiones de consideración y, tras intentar tramitar el caso con la aseguradora y recibir una oferta de 3.245,34€, llamó a LegalCar para que nuestros abogados llevasen su caso. Finalmente se demostró que sus lesiones eran de mayor consideración que lo que valoró la compañía de seguros ya que recibió una indemnización de 6.456,78€.

 

DEFINICIÓN DE INOCENCIA EN UN JUICIO

El denominado principio de presunción de inocencia aboga por la inocencia de la persona como norma, y como contrapunto a la culpabilidad, es decir, que toda persona es inocente hasta que no se demuestre lo contrario.

En el ámbito de los accidentes de tráfico, cuando se produce un siniestro hay culpable e inocente del mismo. El inocente es la víctima o perjudicada, mientras que el culpable es el responsable. Puede haber varios culpables y varias víctimas, dependiendo del tipo de accidente.

Antes de la reforma del Código Penal en 2015, cuando se producía un accidente de tráfico, la víctima podía denunciar penalmente al culpable por imprudencia, abriéndose así un procedimiento penal (Juicio de Faltas) contra el conductor culpable, y contra la aseguradora como responsable civil subsidiaria, que podía culminar con una sentencia condenatoria o absolutoria para el denunciado.

Tras la despenalización de los Juicios de Faltas, la opción judicial que le queda a la víctima de un accidente de tráfico es interponer una demanda judicial civil contra la aseguradora del culpable del accidente, cuya conducta ya no es objeto de reproche penal, salvo en casos muy concretos como son los Delitos contra la Seguridad del Tráfico, donde sí se incoa un procedimiento penal que culmina con la condena del conductor culpable.

Puede haber algún supuesto en el que se ponga en duda la inocencia de la víctima del accidente por parte de la compañía de seguros. La carga de la prueba es del perjudicado, por tanto, será necesario demostrar quien ha sido culpable para poder reclamar.

 

TIEMPO DEL PROCEDIMIENTO JUDICIAL

Este tipo de procedimiento por la vía civil conlleva un trabajo más largo de seguimiento médico, así de conocimientos médicos más específicos. Es la vía que se recomienda a aquellos lesionados cuyas lesiones se prevean largas y complicadas, ya que aseguramos que mediante una pericial se incluyan todas las secuelas sufridas.

Es un procedimiento más largo y más costoso que el  Procedimiento Penal, ya que hay que abonar los gastos correspondientes a abogado, procurador, perito y la tasa judicial. Pero a su favor se puede afirmar que en el 90% de los casos se obtiene una indemnización mayor.

Siempre es recomendable que para accidente con moto por vía civil con lesionados de cierta entidad se contacte lo antes posible con un abogado experto en accidentes de tráfico y que tengan experiencia en la vía civil y en la defensa de la víctima frente a la aseguradora.

 

LESIONES MÁS COMUNES EN ACCIDENTES DE MOTO

  • Abrasiones: Son las lesiones más comunes en este tipo de conductor, ya que al caer, el roce con el asfalto puede producir este tipo de heridas, que pueden llegar a ser muy graves, llegando a necesitar injertos en algunos casos. Las abrasiones se pueden disminuir utilizando el equipamiento adecuado, sin embargo, en Verano, debido a las altas temperaturas, algunos motoristas deciden utilizar ropa más ligera, sin embargo, recomendamos utilizar siempre el equipamiento adecuado para evitar estas lesiones o disminuir su gravedad.
  • Fracturas en Brazos, muñeca, hombro o clavícula: Esta lesión es muy común, debido a que al caer de la moto, los lesionados suelen apoyarse en sus manos o brazos, por lo que todo el peso se va a esos miembros provocando la factura. Dependiendo del hueso roto en el accidente el tiempo de recuperación total suele variar, así como el tratamiento de rehabilitación.
  • Fracturas en piernas: por la posición de los motoristas esta lesión suele ser común; ya sea que la fractura ocurra en el fémur, la tibia o el peroné, este tipo de lesiones necesita meses para sanar correctamente.
  • Traumatismo Cerebral: si el accidente ha ocurrido a una velocidad considerada alta es muy probable que el motorista salga disparado, por lo que un golpe en la cabeza puede ser inevitable. Es por esto que hacemos hincapié en todos nuestros artículos en el uso del casco, debido a que este absorbe gran parte del golpe protegiendo nuestro cerebro. Esta lesión es una de las más graves, causando hasta un 40% de las muertes en este tipo de accidente.
  • Fracturas de costillas: al igual que las otras lesiones, pueden fracturarse también las costillas al caer de la moto, esta lesión puede ser especialmente peligrosa si la costilla perfora algún otro órgano como pulmón, hígado o bazo.
  • Lesiones en la médula espinal: una lesión en esta área puede causar que la persona pierda la movilidad en la parte baja o superior del cuerpo, ya sea momentáneamente o para siempre.  Estas lesiones necesitan cirugía y el tiempo de recuperación suele ser bastante largo, además de necesitar silla de ruedas, también será necesaria la compañía de
  • Cuello y espalda: aunque estas lesiones son más comunes en los accidentes de coches, también se pueden presentar en los accidentes de moto, debido a la caída e impacto, pueden sufrir contusiones en la espalda y el cuello o lesiones mucho más graves en estas áreas.

Recomendamos a los Motoristas conducir con el equipo necesario para evitar o reducir las lesiones graves, no es solo importante el uso del casco, chaqueta con protección, pantalón y  botas, deben formar parte de tu kit de conducción.

Según varios portales de internet, especializados en motociclismo, el Parlamento Europeo ha decidido incluir el equipamiento para motoristas completo  en la regulación de Equipamiento de Protección Personal, por lo que se espera que dentro de pocos años toda la ropa de motorista deba tener certificaciones de homologación como la tienen ya los cascos.

 

SOLICITAR UNA INCAPACIDAD POR ACCIDENTE DE MOTO

Lo primero que tenemos que hacer si hemos sufrido un accidente de moto con lesiones graves es informarnos, acudiendo a LegalCar, que nos asesore desde el principio para que conozcamos los pasos iniciales que tenemos que dar, ya que de ellos va a depender el resultado de la reclamación, máxime si por la gravedad de esas lesiones es muy probable que tengamos que solicitar una incapacidad.

La complejidad de este tipo de procesos de reclamación, donde hay que tramitar y reclamar por diversos conceptos, implica una especialización que requiere que hoy más que nunca la víctima de un accidente de moto con lesiones graves se informe adecuadamente y ponga la gestión de su caso en manos expertas.

La incapacidad derivada de un accidente de moto puede ser parcial, total y absoluta, además de la gran invalidez en caso de lesiones gravísimas.

  • Hablamos de incapacidad permanente parcial en aquellos supuestos en los que la víctima del accidente de motocicleta se encuentra, a consecuencia de las lesiones y secuelas sufridas,  limitada en una parte para poder desarrollar el trabajo o profesión que venía haciendo hasta el momento del siniestro. De esta manera la víctima tendrá dificultades para realizar una parte de su trabajo o profesión, pero no va a estar imposibilitado para trabajar en esa profesión o tarea que venía haciendo, sino únicamente no podrá realizar algunas tareas del mismo.
  • El caso de la incapacidad permanente total se dará en los supuestos en los que las lesiones y secuelas sufridas en el accidente de moto van a suponer que la víctima va a quedar incapacitada para realizar su trabajo habitual, de tal manera que no podrá realizar ninguna o la mayoría de las tareas propias del mismo. Por tanto la víctima no va a poder realizar su trabajo habitual, su profesión, pero sí que podría realizar otro trabajo distinto u otra profesión.
  • Por otro lado tenemos la incapacidad permanente absoluta, que se da en aquellos supuestos en los que las secuelas son tan graves que van a impedir a la víctima lesionada poder realizar cualquier trabajo, profesión u oficio, por lo tanto no va poder desempeñar ninguna actividad laboral de ningún tipo.
  • El último escalón es la denominada gran invalidez, que no podemos considerarla realmente un tipo de incapacidad, ya que se da en los supuestos en los que el accidente de moto ha causado a la víctima lesiones gravísimas, que han supuesto pérdidas funcionales y anatómicas de gran envergadura, que suponen que va a necesitar la ayuda de una tercera persona para poder realizar las tareas propias de la vida diaria, como por ejemplo comer, levantarse o vestirse. Casos de este tipo pueden ser los estados de coma vegetativo, las amputaciones, paraplejias o tetraplejias que implican que la víctima tiene que permanecer de por vida en un centro hospitalario o en silla de ruedas.

La tabla 2.B del nuevo Baremo de Tráfico 2016 es la que especifica las indemnizaciones derivadas de una incapacidad sobrevenida a consecuencia de un accidente de tráfico. Solo se aplica a aquellos casos de víctimas de accidentes que a consecuencia de las secuelas que le quedan tras el accidente, entran en alguno de los supuestos que se contemplan en esta Tabla.

En la mencionada Tabla 2.B se establecen 4 tipos de perjuicios dependiendo de la gravedad, asignando unas cuantías indemnizatorias en cada caso que varían entre un mínimo y un máximo.

  • El perjuicio moderado leve se equipara a la incapacidad permanente parcial, para los casos de víctimas con secuelas que les impiden realizar algunas tareas básicas de su vida normal, o de su profesión habitual, y se paga con una indemnización que oscila entre los 1.500 y los 15.000 euros dependiendo de cada caso concreto.
  • El perjuicio moderado moderado sería el equivalente a una incapacidad permanente total, para los supuestos en los que a consecuencia de las secuelas que le quedan a la víctima, esta no puede hacer una parte importante de las actividades de su vida normal o habitual, o para los casos en los que no pueden desempeñar su profesión habitual, y se paga una indemnización que oscila entre 10.000 y 50.000 euros según cada caso concreto.
  • El perjuicio moderado grave, que se equipara a una incapacidad permanente absoluta, para aquellos casos en los que las secuelas sufridas por la víctima van a implicar la pérdida de su autonomía personal para hacer algunas de las actividades esenciales de su día a día, o les supone no poder realizar ni trabajar en ninguna profesión ni oficio, y las indemnizaciones en estos casos van a oscilar entre 40.000 y 100.000 euros.