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Indemnización por accidente de coche

 

¿Tienes que reclamar una indemnización por accidente de coche? Conoce qué necesitas para hacer la reclamación de los daños y perjuicios sufridos, cómo se valoran y cómo calcular la compensación económica que tienes derecho a recibir.

Todos sabemos que cuando sufrimos un siniestro con nuestro coche y no somos culpables podemos reclamar una compensación económica. Sin embargo, no hay dos sucesos iguales.

El proceso dependerá de muchos factores que condicionarán la cantidad final a recibir como indemnización por accidente de coche.

 

Calcular una indemnización por accidente de coche

 

A la hora de calcular la compensación económica a recibir por accidente de coche habrá que tener en cuenta todos los factores que serán determinantes a la hora de hacer una valoración de los daños y perjuicios sufridos.

Por otro lado, la cuenta se realiza tomando como base normativa el Baremo de Tráfico. Este establece los requisitos y factores que hay que aplicar para calcular la cantidad que nos corresponde.

La compañía de seguros responsable tiene que hacerse cargo de todos de los perjuicios sufridos por la víctima y esto comprende:

 

  • Los daños materiales, que incluyen la reparación del vehículo o el pago del siniestro cuando el arreglo supera el valor venal del mismo. Así como la restitución o pago de cualquier objeto dañado en el siniestro, como pueden ser navegadores, equipaje, teléfonos, gafas, etcétera.
  • Los daños personales, es decir, las lesiones sufridas. Se indemniza el tiempo que la víctima haya tardado en curarse desde la fecha del accidente hasta su alta médica (perjuicio personal básico y particular). Por otro lado también se atiende a las secuelas funcionales y/o estéticas que le hayan quedado, así como las operaciones quirúrgicas para solucionar sus lesiones o cualquier tipo de incapacidad sobrevenida a raíz de las mismas; entre otras cosas.
  • Perjuicio patrimonial, que incluye tanto el lucro cesante (cantidades que el accidentado ha dejado de percibir a causa del siniestro, como descuentos en una nómina por estar de baja o el lucro de los taxistas) como el daño emergente (cualquier gasto derivado del mismo, como los de farmacia, pruebas diagnósticas, rehabilitación o desplazamientos).

Consulta gratuita

Ante un accidente de coche, lo primero que de debemos saber es que nos corresponde una indemnización por los daños materiales o la reparación del vehículo.

También podemos reclamar una indemnización por la lesionas que hayamos podido sufrir en el accidente, y es un perito médico experto en valoración del daño corporal el encargado de valorar el alcance de dichas lesiones. El informe que emite termina por definir la cantidad a abonar por parte de la aseguradora.

En caso de que necesitemos sesiones de fisioterapia para nuestra recuperación, tenemos derecho a que se nos abone todos los gastos derivados, siempre y cuando que la factura se encuentre dentro del tiempo que el médico forense ha estimado para la cura.

Asimismo, puedes reclamar y ser indemnizado por gastos de transporte que son consecuencia de haber sufrido el accidente, es decir, un coche de sustitución, facturas de taxi, metro o autobús.

Para facilitar todos los trámites y asegurar el buen discurrir de todo el proceso, es recomendable contar con el asesoramiento de un abogado especializado en accidentes de coches.

 

 

TUS DERECHOS

Cuando sufrimos un accidente de tráfico tenemos derecho a ser resarcidos de cuantos daños y perjuicios hayamos sufrido y a percibir  una indemnización. Desde LegalCar abogados, como  especialistas en indemnizaciones por accidente de coche, vamos a dar unas pautas básicas que hay que saber desde el principio; distinguiendo entre daños materiales y daños personales.

En primer lugar corresponde una compensación por los daños materiales y la reparación del vehículo. La indemnización será efectiva si la aseguradora entiende que los daños materiales no son superiores al valor venal del vehículo. Es decir, que no cueste más arreglarlo  que comprar uno de las mismas características. Esta forma de actuación se permite en base al principio de enriquecimiento injusto, una alegación por parte de la aseguradora que es correcta en base a la jurisprudencia actual, pero también es cierto que recientemente existe una Sentencia de la Audiencia Provincial de Pontevedra que no ha aplicado dicho principio dejando abierto la posibilidad de reclamar la reparación completa.

En segundo lugar se puede reclamar por las lesiones sufridas en el accidente.  La valoración de las lesiones debe realizarla un perito médico especialista en valoración de daño corporal, que será quien fije en su informe médico pericial la valoración de las lesiones conforme a Baremo Legal de Tráfico. Esta valoración es, por así decirlo, la «traducción» de lenguaje médico a lenguaje jurídico de los daños personales sufridos en el siniestro.

Es interesante contar con el apoyo de un abogado especialista a la hora de reclamar tu indemnización por accidente de coche a fin de poder llevar el procedimiento desde el principio y poder recomendar que documentación, tratamiento y seguimiento médico es el necesario a fin de poder realizar la reclamación con la mayores opciones de éxito y evaluando que riesgos y problemas pueden surgir con la aseguradora.

La Demanda de los hechos hay que interponerla dentro del año siguiente a la ocurrencia de los hechos, como así establece la Ley de Enjuiciamiento Civil. La elección del perito médico corresponde a la parte demandante, es decir, víctima y su letrado. El abogado experto será el que recomienda cuando presentar la Demanda para que el procedimiento no se alargue y el perito médico tenga en cuenta la evolución médica.

En tercer lugar tenemos derecho a que se nos abone todos los gastos generados dentro de la sanidad, es decir que si para nuestra recuperación hemos necesitado un fisioterapeuta y su trabajo se incluye dentro del tiempo que el forense ha estimado que necesitamos para curarnos, la compañía aseguradora culpable del accidente tendrá que pagar la factura. Así mismo ocurre con los gastos como medicamentos, material médico o terapéutico (muletas, férulas, etc). Es importante guardar las facturas acreditativas de cualquier gasto sufragado.

También se puede reclamar los gastos derivados del transporte como puede ser un coche de sustitución, facturas de taxi o metro o autobús. Para ello lo primero es justificar su necesidad, lo segundo es justificar que cuando se utilizó el vehículo no estaba arreglado el propio, o que dichas facturas de taxi son de desplazamiento al hospital. Igualmente el abogado especialista dará las explicaciones necesarias para que los gastos sean justificados suficientemente y puedan ser solicitados.

Los bienes y objetos dañados en el accidente también pueden ser reclamados (gafas rotas, ordenadores, móviles,  etc). El problema viene cuando tenemos que justificar que se han roto en el accidente y que son propiedad nuestra, ya que la aseguradora  pedirá facturas, y que demuestre que se llevaban en el momento del accidente.

Las aseguradoras, antes de abonar los daños, lesiones o gastos solicitaran las pruebas necesarias para acreditar que no se trata de un fraude. No abonando aquellas que entiendan que son desproporcionadas, no justificadas o simplemente las que crean que no  corresponden por no derivarse del accidente, por eso es importante contar lo más rápidamente con un abogado especialista,  que pueda asesorar a la víctima sobre cómo documentar y como demostrar cada partida, y que va a tratar de conseguir la mayor indemnización por accidente de coche que  pueda corresponderle.

 

INDEMNIZACIÓN POR ACCIDENTE EN CADENA

En caso de sufrir un choque en cadena,  ¿qué se indemniza?. Para comenzar un procedimiento de indemnización por un accidente en cadena, la dinámica del accidente debe estar clara y debe constar que no fuimos el responsable del accidente, esto se prueba a través del atestado de tráfico.

El cual deberás obtener para poder reclamar a la compañía, hay algunos casos donde la dinámica es muy clara, pero aun así las compañías ponen peros para indemnizar

  • Indemnización de daños materiales: incluye los perjuicios patrimoniales como consecuencia del accidente, es decir los daños que haya sufrido el vehículo y todo perjuicio económico. Para poder reclamar el total de los daños del vehículo se deben reunir las pruebas suficientes para poder definir la responsabilidad del siniestro sin ninguna duda. El hecho de que pueden producirse golpes como reacción a otros golpes provoca que los daños materiales tengan discusión. Hay que tener en cuenta que hay golpes en cadena que se producen con varios vehículos responsables y esto provoca que las compañías deban discutir quién paga cada uno de los daños de los vehículos. Incluso hay casos en los que los daños delanteros los paga una aseguradora y los traseros otra. Es básico contar con el asesoramiento de un abogado especialista en colisiones múltiples para reclamar la correcta indemnización por accidente en cadena.
  • Indemnización de daños personales: son todas las lesiones físicas y psicológicas que sufren los involucrados en el accidente para cuya valoración se toman en cuenta los días que tarda en estabilizar o curar la lesión y las secuelas que queden tras aplicar el tratamiento. En este caso, debes aportar toda la documentación médica que acredite las lesiones, partes de baja, informes médicos, pruebas, etc.; es importante que los informes sean amplios y detallados para que las lesiones queden debidamente demostradas conforme a la ley.

Como bien sabrás, los responsables del siniestro no tienen derecho a reclamar una indemnización, pero, si eres ocupante del coche que provocó el accidente siempre tendrás derecho a reclamar una indemnización por las lesiones sufridas dirigiendo la reclamación contra la compañía de seguros del vehículo en el que viajabas.

Los accidentes en cadena  pueden producirse de diferentes maneras y de acuerdo a la responsabilidad del siniestro se determina quién es el culpable y, por lo tanto, qué compañía será la encargada de indemnizar por los daños sufridos.

  • Accidente por lanzamiento: se produce cuando un vehículo golpea a otro por detás, provocando que éste sea lanzado hacia delante y que golpee a otro vehículo. Aunque por sentido común, consideremos que el coche que impacta primero es el culpable, algunas veces las compañías se niegan a pagar los daños provocados en la parte delantera del coche del medio, y del de enfrente, alegando que el accidente se ha producido porque el coche del medio no guardaba la distancia de seguridad o que ya estaba golpeado contra el de delante cuando recibe el impacto trasero (algo que alegan muy habitualmente).
  • Accidente por alcance trasero: si un coche se detiene súbitamente y el vehículo que viene detrás no puede detenerse, colisiona contra el coche detenido dando lugar a un choque por detrás y, como consecuencia de este choque, otro coche de estampa con el que chocó primero: aquí tenemos un accidente de alcance trasero múltiple. En este caso el culpable, no es el coche que se detiene sino el primero que impacta y posteriormente el segundo. Se valoran como dos accidentes diferentes, ya que hay varios responsables de varios golpes. Igualmente, se alega que los accidentes se producen por no mantener la distancia de seguridad y conducir por exceso de velocidad.

 

CHOQUE TRASERO O ALCANCE

Un accidente por choque trasero o alcance se produce cuando un vehículo golpea al que le precede por detrás. En muchas ocasiones se producen porque no se guarda la debida distancia de seguridad entre vehículos, lo que conlleva que, en caso de frenada, o detención por cualquier motivo, el vehículo que circula detrás del colisionado no tiene capacidad ni espacio para detenerse sin golpearle.

Situaciones típicas de este tipo de alcances traseros o choque por detrás son, por ejemplo, cuando un vehículo se detiene en un semáforo, o en un ceda el paso o un stop, y el que circula por detrás colisiona con él.

Otro caso posible es el del vehículo que se detiene en un paso de peatones para dejar pasar a los mismos, y el que circula detrás no se apercibe a tiempo, golpeando al de delante. Este caso puede ser especialmente grave si al colisionar con el vehículo detenido en el paso de cebra, éste resulta desplazado, pudiendo atropellas a peatones que se encuentren cruzando en ese momento.

También puede darse el supuesto en el que se producen colisiones o alcances traseros en las rotondas, cuando el vehículo que se encuentra detenido en la entrada de la misma cediendo el paso a los que circulan por el interior de la rotonda, es golpeado por detrás por otro vehículo, que normalmente cree que el anterior no se va a detener en la entrada de la rotonda.

En este tipo de accidentes pueden darse dos problemas importantes, por lo que es conveniente que la víctima acuda a LegalCar para informarse sobre los pasos a dar para reclamar.

El primer problema es que en muchas ocasiones los alcances traseros son leves, y producen pocos daños materiales, pero sin embargo causan lesiones a los ocupantes del vehículo colisionado. En estos supuestos las compañías de seguros suelen negar la existencia de nexo causal entre el accidente y la lesión causada, que normalmente será un esguince cervical.

Tras la entrada en vigor del nuevo Baremo de Tráfico 2016, se recoge en el artículo 135 este supuesto, de manera que, para poder reclamar en caso de alcance trasero con escasos daños materiales, será necesario acudir a una prueba biomecánica que nos servirá para determinar si en el accidente se han producido lesiones y si estas son consecuencia directa de la colisión trasera, aunque haya sido leve.

El segundo problema de este tipo de siniestros es cuando se producen los denominados choques en cadena o colisiones múltiples, muy habituales en carretera, cuando los conductores no guardan la distancia de seguridad con el vehículo que les precede, y deriva en un choque por detrás.

Ante una eventualidad, como una retención, o malas condiciones climatológicas, un frenazo provoca un choque múltiple entre varios vehículos, y el problema radica en determinar la culpa en el accidente, es decir, quien ha golpeado primero, puesto que será la aseguradora de este último quien deberá hacerse cargo de los costes que correspondan.

En un choque trasero, solo puede reclamar la víctima no culpable.

Es decir, si tenemos en cuenta que quien golpea por detrás tiene la culpa, si provoco un choque trasero con otro vehículo y soy culpable, no podré reclamar.

Sin embargo, las víctimas de los coches culpables pueden reclamar por los daños y perjuicios sufridos en el accidente.

Estos daños y perjuicios reclamables pueden ser materiales o personales, y la indemnización será mayor o menor dependiendo del alcance de los mismos.

Para poder reclamar tendremos que demostrar la culpa del conductor que nos ha golpeado por detrás, para lo cual podemos, por un lado, formalizar un parte amistoso bien rellenado y que demuestre claramente la responsabilidad.

También es importante contar con un Atestado, sobre todo si se ha producido un alcance en cadena, porque en estos casos cualquiera de los vehículos implicados puede negar la culpa.

En este tipo de siniestros donde hay varias colisiones, hay que tener en cuenta que será responsable quien haya golpeado primero.

Así, si en una frenada brusca, por ejemplo, en una retención, si frenamos sin golpear al vehículo que nos precede, y recibimos un impacto trasero, puede ocurrir que nos haya golpeado el vehículo de detrás o que lo haya hecho al ser previamente colisionado por el que circula a su vez detrás de este último.

En estos casos el responsable no es el vehículo que nos golpea a nosotros, sino el anterior, que ha colisionado primero.

EL ACCIDENTE EN ROTONDA

Uno de los accidentes que se producen en las glorietas es el clásico alcance trasero. Se produce cuando nos detenemos antes de acceder a la glorieta, cediendo el paso a los vehículos que circulan por la misma, y el vehículo que circula detrás de nosotros nos golpea por detrás. En la mayoría de las ocasiones se trata de despistes, sobre todo la creencia de que el vehículo que nos precede iba a incorporarse a la glorieta sin detenerse, el exceso de velocidad, o falta de atención a las circunstancias del tráfico. En otras ocasiones el conductor que circula detrás nuestro no mantiene la distancia de seguridad, provocando el accidente.

Otro de los siniestros más comunes se produce cuando el vehículo que circula por alguno de los carriles centrales o de la izquierda, cruza todos los carriles de una vez para colocarse en el externo y tomar la salida que corresponda, colisionando con otro vehículo que circula correctamente por dicho carril.

En otras ocasiones el conductor considera la glorieta como un obstáculo en una línea recta, saltándose todos los carriles para pasar la glorieta de la forma más recta posible.

Otro siniestro bastante habitual es el accidente en una rotonda con ciclistas, sobre todo en los casos en que van varios juntos circulando. Si van en grupo hay que considerarlos como si fueran un solo vehículo, y si un primer ciclista ha accedido a la rotonda debemos esperar a que hayan pasado todos.

Las rotondas, también denominadas glorietas, pueden tener variedad de diseños, pero las normas para los conductores son las mismas en todos los casos. Es uno de los puntos más conflictivos en la circulación, en la mayoría de las ocasiones por el desconocimiento de los conductores en cuanto a su utilización.

Lo primero que debe tenerse en cuenta es que igual que en una curva, la rotonda se rige por las mismas normas que si circulamos por una carretera.

Cuando la rotonda tiene varios carriles, tenemos que escoger cuál es el más adecuado para la salida que queramos tomar. Si queremos coger la primera salida habrá que situarse en el carril de la derecha, y si no es así tendremos que circular por los carriles interiores hasta que nos vayamos acercando a nuestra salida, cuando deberemos cambiar de carril con precaución y sin poner en peligro al resto de usuarios de la rotonda.

En relación a la preferencia de paso en la rotonda, hay que tener en cuenta que debemos usar las mismas normas aplicables en los cruces, salvo aquellos conductores que ya estén dentro de la rotonda, que siempre tienen preferencia frente a los usuarios que quieran incorporarse a ella. Cuando llegamos a la rotonda tendrá preferencia de paso siempre el vehículo de nuestra derecha.

En el supuesto de que queramos trasladarnos al carril exterior para coger la salida que nos corresponda y ese carril esté ocupado por otro vehículo, tendremos que dar una vuelta de nuevo en la rotonda hasta que podamos cambiarnos al carril exterior para tomar esa salida sin peligro para los demás usuarios de la vía.

En los accidentes en rotondas, cuando se produce un alcance trasero porque el vehículo que nos precede se detiene en el ceda el paso que hay para acceder a la misma, la culpabilidad no es difícil de demostrar. En estos casos la responsabilidad es claramente del vehículo que golpea por detrás, que no guarda la distancia de seguridad con el vehículo de delante ni va atento a las circunstancias del tráfico, y todo ello independientemente de que el vehículo que nos precede haya frenado bruscamente.

Las dificultades en los accidentes en rotondas se van a dar cuando el mismo se produce en el interior de la glorieta, principalmente porque la mayoría de los conductores desconocen cómo deben de circular por la misma, ignorando que siempre tendrá preferencia el vehículo que circule por la derecha.

Otro error es desconocer que circular por el carril de la derecha de la rotonda no obliga necesariamente a tomar la primera salida, pero sí es obligatorio circular por el mismo cuando queremos efectivamente tomarla.

 

ACCIDENTE EN TUNEL

En un túnel se puede sufrir un accidente de tráfico que nos dé derecho a reclamar, para lo que es importante conocer cómo se solucionan los accidentes en túneles y cómo conseguir una indemnización por accidente.

La situación puede agravarse cuando se producen en el interior del túnel alcances o colisiones en cadena, donde se ven involucrados varios vehículos.

Teniendo en cuenta las circunstancias de este tipo de siniestros y la multitud de factores que pueden intervenir en un accidente en un túnel, es conveniente que la víctima se asesore con LegalCar que valore el caso concreto y su viabilidad de cara a la reclamación que pueda corresponder a los perjudicados por los daños y perjuicios sufridos.

Muchos de los accidentes que se producen en los túneles ocurren por no respetar las normas de circulación en esos tramos. Muy habitual es ver cómo los vehículos circulan sin reducir la velocidad indicada para estos tramos, e incluso sin encender las luces, sobre todo en túneles con tramos cortos.

Además de conocer el modo de actuar en caso de accidente o incendio en el interior de un túnel, es importante tener en cuenta que en casi todos ellos existen cámaras que graban la circulación, y que, en caso de accidente, pueden ser decisivas a la hora de determinar como ha ocurrido el siniestro.

En un siniestro en un túnel debe acreditarse la responsabilidad del culpable para poder reclamar con garantías, para lo necesitaremos el Atestado que hayan levantado los agentes de la autoridad, o el parte amistoso de accidente, en caso de que haya sido posible rellenarlo con el vehículo culpable. También los testigos presenciales podrán ayudar con su testimonio en caso de dudas sobre el modo de ocurrir el siniestro.

Si hemos sufrido un accidente de coche en un túnel y no hemos sido los culpables exclusivos del mismo, podemos reclamar.

Para conseguir la reclamación  necesitamos la ayuda de LegalCar, ya que el proceso implica, por un lado, acreditar la responsabilidad, como hemos visto, y por otro, demostrar también la existencia de unos daños, tanto materiales como personales, que deben probarse y que tienen que estar directamente relacionados con el accidente.

Por ello, para valorar adecuadamente y de manera independiente esos daños, aplicando el baremo de tráfico, y defendiendo el interés del perjudicado, será necesario que la víctima cuente con ayuda legal desde el principio.

 

RESPONSABILIDAD EN UN ACCIDENTE DE TRÁFICO

Cuando sufrimos un accidente de tráfico, los momentos inmediatamente posteriores al mismo son cruciales para dejar bien atado el tema de la responsabilidad.

Cuando hablamos de culpa o responsabilidad, nos referimos a la dinámica del accidente y a quien ha sido el responsable del mismo.

Para determinar la responsabilidad es necesario contar con pruebas que acrediten de manera clara y precisa la dinámica del siniestro, para no tener problemas para reclamar después.

Uno de los elementos probatorios más importantes es el parte amistoso. Rellenar el parte amistoso debe hacerse in situ, antes de abandonar el lugar del accidente. Cada parte debe rellenar sus datos.

Siempre recomendamos asegurarnos de que el parte se rellena correctamente, es decir, con el mayor número de datos posibles. Deben rellenarse las casillas correctas que se correspondan con la dinámica del accidente y si son varias, ponerlas todas.

También es importante rellenar el día, hora y lugar exacto del accidente, y marcar el SI de la casilla que indica si ha habido víctimas “incluso leves”, esto es porque en muchas ocasiones no sentimos dolores aparentes en caliente, porque los mismos surgen entre las siguientes 24-72 horas, por tanto ante la más mínima molestia debe indicarse en la casilla correspondiente.

Además el croquis del accidente debe estar bien dibujado y con todos los elementos que puedan haber intervenido en el accidente.

Otro elemento importante para determinar la responsabilidad son los testigos presenciales. En cualquier accidente, pero especialmente en atropellos, accidentes como ocupante de un medio de transporte público, o en una caída en un establecimiento comercial, resultan indispensables para ratificar nuestra versión del siniestro.

Si en estas reclamaciones no se alcanza un acuerdo amistoso, la declaración de los testigos en juicio será fundamental.

El otro elemento probatorio fundamental para determinar la responsabilidad en un accidente de tráfico, es el Atestado o Parte de la Policía. En algunas ocasiones los agentes de la autoridad acudirán al lugar del siniestro porque les haya llamado cualquier persona que lo haya presenciado.

Pero en otras ocasiones será necesario que les llamemos nosotros mismos.

 

PROCESO DE PERITAJE TRAS EL ACCIDENTE

¿Cuándo recurrimos a un peritaje tras un accidente? Recurrimos a un peritaje tras un accidente cuando, como hemos dicho, hemos sufrido daños materiales de diversa índole y es necesario valorarlos para saber qué tipo de compensaciones económicas debe aplicarse: reparación, pago del siniestro, etcétera.

En otras ocasiones, los peritajes se refieren a la dinámica del propio accidente en sí. Por ejemplo, cuando es necesario acudir a un perito reconstructor de accidentes para demostrar cómo se ha producido y de esa forma poder reclamar a la compañía responsable.

Normalmente las aseguradoras tienen sus propios peritos, que son los que se ocupan de valorar los distintos conceptos que tiene que pagar la compañía de seguros al perjudicado.

En general, los peritos de las aseguradoras no gozan de buena fama, porque en muchas ocasiones su criterio puede quedar en entredicho en base a su discutida imparcialidad, al tratarse de profesionales adscritos a las compañías.

Cuando se produce un accidente, los conductores tienen 7 días para dar el parte a sus correspondientes compañías de seguros. A partir de ese momento, se pone en marcha un proceso en el que las aseguradoras, en base a los Convenios que tienen entre ellas, discuten, negocian y valoran los daños, llegando a compensar, como es sabido, en muchas ocasiones unos siniestros con otros.

En todo este proceso, el perjudicado se puede encontrar en medio de una “guerra” que normalmente no suele favorecerle demasiado.

Muchos problemas surgen de las valoraciones de daños materiales, sobre todo cuando el perito decide dar un vehículo siniestro y su titular no está conforme con la declaración de siniestro, con la cantidad ofrecida, o quiere arreglarlo.

 

DAÑOS POR DEBAJO DE EN EL VEHÍCULO POR DEBAJO DE 500€

Cuando un vehículo sufre daños materiales por un importe menor de 500€ (como regla general) las compañías de seguros suelen alegar que por escasez de daños materiales en el vehículo no pueden producirse lesiones o éstas deberán ser muy leves.

Numerosos estudios biomecánicos ya han demostrado que esta teoría no es cierta y es únicamente una manera que las aseguradoras emplean para entorpecer las reclamaciones.

En primer lugar porque en la gran mayoría de casos en los que las compañías alegan esto aportan un informe biomecánico que no tiene en cuenta las circunstancias concretas del accidente, como por ejemplo masa del vehículo, modelo y marca, posición del lesionado dentro del vehículo, materiales de la chapa, reposacabezas, cinturón de seguridad, posición del lesionado antes del impacto, estado de alerta o relax de la víctima previo al impacto y un largo etc.

Todas estas circunstancias y muchas más han de tenerse en cuenta para poder acercarse a una valoración biomecánica ligeramente objetiva.

En segundo lugar, porque la valoración física de los lesionados no puede basarse en la peritación del vehículo, ya que hablamos de que un documento mecánico-técnico se utilizaría para valorar unos daños físicos, algo que rayaría lo absurdo.

Los precios de las reparaciones dependen de los materiales a reparar: podría darse el caso de que accidentes con impacto a una misma velocidad y potencia causasen más daños materiales en un vehículo que en otro, debido a los materiales utilizados para uno u otro vehículo.

 

ATESTADOS E INFORMES MÉDICOS

Ya hemos visto la necesidad de contar con elementos de prueba que acrediten la culpa.

El Atestado se convierte en el elemento probatorio más importante para acreditar la culpa a falta de parte amistoso, que por otro lado puede interpretarse de varias maneras.

Pero un Atestado, Informe Arena, o Parte de Accidente, resultan mucho más precisos porque los agentes de la autoridad van a realizarlo in situ, no solo tomando declaración a las personas implicadas, sino también analizando el lugar del siniestro, los daños materiales de los vehículos implicados, las huellas en el asfalto de frenadas, o cualquier resto que haya quedado en la calzada.

Existen unidades especializadas de investigación de accidentes que para casos de gravedad se desplazan para hacer unos atestados mucho más completos y exhaustivos según haya sido el siniestro.

En cuanto al papel de los informes médicos, resultan fundamentales para acreditar que han existido daños personales en el accidente.

Tiene que haber una relación causal entre el siniestro y las lesiones, de ahí la importancia de acudir de inmediato a urgencias a un centro médico u Hospital, para que nos hagan un chequeo completo especificando las lesiones sufridas, para que luego podamos reclamarlas como derivadas del accidente, y en cualquier caso, siempre hay que acudir en un plazo máximo de 72 horas desde el mismo, ya que de lo contrario, aunque vayamos después, la aseguradora responsable nos va a negar ese nexo causal y luego no podremos reclamar indemnización por esos daños personales sufridos.

 

SI DECLARAN EL COCHE COMO SINIESTRO

Un siniestro total nunca compensa.

Cuando nos tienen que reparar el vehículo ya es una faena pero cuando declaran su pérdida total el perjuicio es mucho mayor porque nunca te va a compensar.

El siniestro total lo declara la aseguradora cuando, desde un punto de vista técnico, no se pueden arreglar los daños. Principalmente porque el coste de la reparación supera el valor del mismo. Aunque, a veces también lo declaran porque con el arreglo no se mantendrían sus condiciones óptimas de seguridad.

Dependiendo de lo que tengas incluido en tu póliza de seguros, tu aseguradora tendrá que pagarte una compensación económica o  reponerte tu vehículo. Por eso deberás revisar bien las condiciones de tu póliza para ver lo que hayáis estipulado.

La norma general es que cuando el importe económico de la reparación de tu vehículo supera el 75% de su valor, te lo van a declarar siniestro total. La referencia que toman las compañías para calcular el valor de mercado de tu coche son las Tablas GANVAM-EUROTAX, donde consta el valor estadístico de ventas reales de cada marca, modelo y antigüedad de cada uno.

 

¿Cómo se calcula el valor del coche?

Tu aseguradora va a calcular la cantidad que te tiene que pagar por el siniestro de tu vehículo en base al tipo de valor del mismo que se recoja en tu póliza de seguro y que pueden ser tres:

    • El valor a nuevo: El precio venta al público de tu vehículo nuevo.
    • El valor de mercado o reposición: Su valor si lo compraras en el momento inmediatamente anterior al accidente.
    • El valor de afección: El valor venal incrementado en un tanto por ciento, que en términos generales se estima en el 30%.

Algunas compañías de seguros incrementan el valor venal dependiendo de los extras o el número de kilómetros que tengas en el momento del accidente, aunque no suele ser habitual porque ello supone que tienen que pagar más.

 

Quién se queda el coche

Hay que añadir al tipo de valor que figure en tu póliza para estos casos (valor a nuevo, valor de mercado o valor de afección) el valor de los restos. Es decir, lo que pagaría un taller, un desguace o un particular por tu vehículo siniestrado.

También se pueden añadir los extras que tengas instalados que estén incluidos en la póliza y no sean de serie. Y, si quieres quedarte con tu vehículo, descontar el valor de los restos que te vas a quedar tú, para calcular lo que te va a pagar la

compañía de seguros.

 

¿Se puede reparar?

Si tú no eres culpable del accidente y a consecuencia de los daños sufridos te declaran tu vehículo siniestro total, podrías reclamar en base a lo establecido en el artículo 1902 del Código Civil la cantidad que corresponda para reponerlo al mismo estado en que se encontraba antes de tener el accidente.

Ello supone la reparación o  la compensación económica que te cubra un vehículo igual al que tenías cuando sufres el siniestro, y en este caso se reclamaría a la compañía de seguros del culpable del accidente.

 

ACCIDENTE CON COCHE VIEJO

¿Qué puede ocurrir si tienes un accidente con un coche viejo? Conoce los riesgos de circular con ellos de cara a un accidente, y qué ocurre con los daños materiales de cara a su reparación o declaración de siniestro.

Seguro que has oído alguna, por parte de algún perjudicado por un accidente de tráfico, frases como “me quieren dar mi vehículo siniestro porque es viejo, pero estaba perfecto y bien cuidado” o “tenía muchos años, pero funcionaba perfectamente”.

Muchas personas disponen de coches que, pese a sus años de antigüedad, circulan perfectamente y se encuentran en buen estado. No obstante, sufrir un siniestro con ellos implica, casi siempre, que esa antigüedad juegue en su contra a la hora de valorar el accidente y los daños que haya podido tener.

 

¿Cómo afecta conducir un coche viejo en un accidente?

 

A raíz de la crisis sufrida en España, aumentó de manera considerable el número de vehículos antiguos, creciendo hasta llegar a una media de 11,5 años.

Las estadísticas indican que el riesgo de fallecer en un siniestro es el doble si lo sufrimos con un coche de más de 15 años de antigüedad que con uno nuevo que tenga 3 o 4 años.

Todos los estudios realizados han evidenciado que la edad de un vehículo es determinante a la hora de tener un accidente de tráfico. Los coches viejos no cuentan con los elementos de seguridad que tienen hoy los modelos más modernos, muchos de ellos no disponen de airbag, y en caso de accidente se deforman con mucha más facilidad.

Sin embargo, hay dos puntos fundamentales a tener en cuenta en estos supuestos:

    1. Es muy importante cuidar el mantenimiento del automóvil, empezando por los neumáticos, pasar las revisiones necesarias y tener la ITV al día, para garantizar la mayor seguridad circulando con él.
    2. Extremar la prudencia, que, si bien es una recomendación para conducir cualquier tipo de vehículo, es absolutamente imprescindible si circulamos con un coche viejo, que no cuenta con los elementos de seguridad de los modelos más modernos.

 

¿Cómo valorará el seguro la reparación de un coche viejo tras un accidente?

 

Evidentemente, y en LEGALCAR lo hemos vivido con muchos de nuestros clientes, cuando tienes un accidente con un coche viejo, las posibilidades de que te lo reparen son mucho menores que si lo tienes con uno moderno.

En la mayoría de los casos, los vehículos antiguos sufren muchos mayores daños materiales, al no estar preparados de la misma forma para encajar los resultados de una colisión, por leve que sea.

Esto significa que es muy fácil que la compañía de seguros tire “por la calle de en medio” y automáticamente decida no reparar el vehículo y declararlo siniestro.

Esto es así porque cuando la reparación del coche resulta más cara que el propio valor de mercado del mismo en el momento del accidente, la respuesta siempre va a ser la declaración de siniestro total.

Ya sabemos que el valor de los vehículos se va devaluando a pasos agigantados cada año que pasa desde que sale del concesionario, por lo que es fácil entender que, si el nuestro es viejo, su valor venal en el momento del accidente es muy pequeño, por muy cuidado y bien mantenido que esté.

 

COCHE SINIESTRO TOTAL

Conoce cómo se realiza la valoración del siniestro total de un coche para reclamar los daños materiales que hayas podido sufrir en un accidente de tráfico.

Una aseguradora puede declarar el siniestro total de un vehículo no solo en daños provocados como consecuencia de accidentes, sino también en caso de incendio o de robo del vehículo (cuando estén incluidos en la póliza de seguro).

En el ámbito de la circulación, sufrir un accidente de coche en casi todas las ocasiones provoca daños materiales en nuestro vehículo. Cuando son susceptibles de reparación, no hay problema, y son arreglados por la compañía de seguros.

Sin embargo, cuando declaran la pérdida total del vehículo, es evidente que el perjuicio es mayor, porque los siniestros de coche normalmente no compensan al perjudicado.

Pensemos, por ejemplo, en vehículos que tienen cierta antigüedad, pero están perfectamente cuidados, tienen extras que lo mejoran, y se mantienen en muy buen estado, lo que ocurre con bastante habitualidad.

Pues esté o no bien cuidado, la pérdida de nuestro coche no suele compensar de ninguna manera. Es mucho mayor el trastorno que se le hace al perjudicado y el hecho de que con lo que nos paguen por el siniestro total no vamos a poder adquirir un vehículo nuevo en las mismas condiciones del que teníamos.

Nos van a declarar nuestro vehículo siniestro total cuando no puede repararse desde un punto de vista técnico, bien porque no se mantendrían las garantías adecuadas de seguridad, debido a los daños que tiene, o bien porque el coste de la reparación supera su valor.

Normalmente es conveniente revisar las condiciones de nuestra póliza para estos casos, atendiendo al tipo de vehículo que tengamos, sus características o su estado, ya que ambas partes (tomador y seguro) tendrán que atenerse a ellas si ocurre un episodio de daños materiales con siniestro total.

En términos generales, las compañías de seguros suelen dar siniestro total al vehículo cuando el importe económico de la reparación de los daños supera el 75% de su valor.

Las aseguradoras se basan en el tipo de valor del coche que tengamos cubierto en nuestra póliza de seguro:

  • Valor a nuevo, que es el precio venta al público del vehículo en estado de nuevo.
  • Valor de mercado o reposición, que es el valor de ese coche si lo compráramos en el momento inmediatamente anterior al accidente.
  • Valor de afección, que es el valor venal incrementado en un % que suele rondar el 30%.

A lo anterior debe añadirse el valor de los restos, que supone la cantidad que un desguace, o un particular, o un taller, pagaría por el vehículo siniestrado.

Pueden añadirse los accesorios o extras del vehículo que tengamos incluidos en la póliza y que no son de serie (tapicería de cuero, llantas especiales, faros de xenón, etcétera) y descontar después el valor de los restos, en caso de quedárselos el titular, para calcular la cantidad que corresponde.

Los puntos que se van a tener en cuenta para calcularla van a ser la antigüedad, la entidad de los daños materiales sufridos, su estado de conservación y los precios de mercado de vehículos de las mismas características. Todo ello será valorado por un perito que es quien decide si el coche es susceptible de reparación o, por el contrario, debe ser declarada su pérdida total.

La valoración del valor venal o de mercado de un vehículo suele realizarse utilizando como punto de referencia las denominadas Tablas GANVAM-EUROTAX, que incluyen un valor estadístico de ventas reales de cada marca, modelo concreto, variante y versión de cada uno y antigüedad, y son las que más se acercan a los precios reales.

El valor venal establecido en estas Tablas debe incrementarse atendiendo, como hemos visto, a los extras y al número de kilómetros, si bien esto no suele ser reconocido en muchas ocasiones por las aseguradoras porque lógicamente, el precio a pagar se incrementa.

Si nos declaran siniestro total nuestro vehículo y no somos culpables, podemos reclamar en base al artículo 1902 del Código Civil la indemnización total para reponer la cosa al mismo estado en que estaba antes del accidente (bien la reparación o bien la indemnización correspondiente que cubra un vehículo igual al perdido en el siniestro), de la que se hará cargo la aseguradora del responsable.

En el caso de que seamos culpables del accidente, y nuestro vehículo sea declarado siniestro, será necesario negociar con nuestra compañía en función de las condiciones que tengamos contratadas en nuestra póliza de seguro.

Normalmente nuestra compañía aportará una peritación, pudiendo nosotros aportar otra, y en caso de no conseguir llegar a un acuerdo en el precio del siniestro total, siempre queda abierta la vía judicial.

En resumen, en estas situaciones lo mejor es la ser previsores, pues siempre puede producirse alguno de los motivos que desencadenan la reclamación por daños materiales, y establecer bien en nuestra póliza de seguro las condiciones concretas para el caso de pérdida de nuestro vehículo.

 

DESPERFECTOS MECÁNICOS

El análisis realizado por consultora MSI en 2014 determinó que la edad  de los coches en España es de 11.5 años, los coches con 11 años o más representan un 53%, de hecho los coches con más de  15 años también representan un porcentaje alto del 24%, además también informes indican que la inversión en el mantenimiento de los vehículos han disminuido, lo cual incrementa la posibilidad de sufrir un accidente de tráfico a consecuencia de un desperfecto mecánico.

María Seguí indicó en 2013 su preocupación por este tema, acotando que el riesgo  de fallecer o resultar herido grave aumenta el doble cuando ocurre en coches mayores de 10 años, desde este m hasta ahora ha seguido en asenso la edad de los coches.

Preocupan también los datos del Observatorio Español de Conductores, en su estudio sobre la radiografía del conductor español en 2014, en este informe los datos arrojaron que dentro de las personas  analizadas el 36.9% admite que debido a la crisis ha reducido el presupuesto para reparaciones no urgentes, 21.7% en el mantenimiento mecánico, 19.7% en el cambio de neumáticos.

En el apartado de los afectados graves por la crisis  se observa con preocupación cómo han reducido en un 95.9% las partidas para reparaciones.

La Dirección General de Tráfico (DGT) informó que el año pasado aumentaron las averías en un 9% y los accidentes de tráfico que ocurrieron debido a un desperfecto mecánico aumentaron un 11.2%. Según el Real Automóvil Club de España (RACE) el año pasado la mayoría de las asistencias por averías que realizaron fue por una avería en el alternador aumentando en un 58% en comparación al año anterior.

Para reclamar una indemnización por fallo mecánico se han de averiguar las circunstancias del accidente  puesto que las pólizas de seguros excluyen las indemnizaciones por los daños materiales y personales sufridos en accidentes de tráfico provocados por fallos mecánicos.

Para averiguar si corresponde una indemnización se ha de atender a cada caso concreto y para ello la víctima debe ponerse en contacto cuanto antes con nuestros abogados especialistas en accidentes de tráfico, porque en LegalCar Abogados somos expertos en la materia y nos dedicamos en exclusiva a la reclamación de indemnizaciones por accidentes de tráfico.

 

MAL ESTADO DE LA VÍA

Entre 2008 y 2012 el Ministerio de Fomento redujo el presupuesto para la conservación de la carretera en un 40% según la asociación de Automovilistas Europeos Asociados (AEA) el asfalto agarra menos lo cual tiene su incidencia en los accidentes, la misma asociación ha expresado que la situación de las vías es la peor desde 1985.

Además dicho informe indica que hace falta la inversión de 6.200 millones de euros para recuperar el estado de las carreteras, así como la reposición de 330.000 señales, repintar 52 mil km  y revisar el 85% de las luminarias.

El presidente de la AEA denunciaba en 2015 que la DGT guarda silencio sobre las  cifras de fallecidos como consecuencia de problemas en la carretera.

Podrá reclamarse una indemnización por el mal estado de la vía siempre y cuando el mal estado sea directamente achacable a la Administración. Habrá que estar a cada caso concreto, atender a las circunstancias concretas del siniestro y, por eso, para saber si se tiene derecho a una indemnización por accidente de tráfico provocado por un mal estado de la vía, es primordial que la víctima se ponga en contacto con los abogados especialistas de LegalCar Abogados.

 

VENDER UN COCHE ACCIDENTADO

No es la primera vez que nos encontramos con la pregunta de si se puede o no vender un coche accidentado por parte de algún cliente que viene a vernos. Vender un coche accidentado debe hacerse con garantías, sobre todo si se vende a un particular, porque en ocasiones los daños son de tal magnitud que aunque el vehículo se repare, puede empezar a dar problemas al cabo de un tiempo, que puede ser más o menos corto dependiendo de los daños que tuvo en el accidente.

Hay opciones de venta del vehículo a particulares o a empresas que se dedican a ello. Conocer los pasos, las consecuencias y qué podría pasar en estos casos es el propósito de este artículo.

Tras sufrir un accidente, muchos conductores se plantean la opción de vender su vehículo, y lo primero que uno debe pensar es a qué tipo de comprador le queremos vender nuestro coche, porque es lo más importante si queremos tratar de conseguir el mayor precio por el mismo.

Hay que tener en cuenta que si el coche que vamos a vender tiene muchos daños, lo normal es que la oferta que nos hagan por él sea muy a la baja, porque el comprador sabe que nos corre cierta prisa vender un vehículo que ya no nos sirve para nada.

Normalmente hay tres opciones a elegir con nuestro vehículo accidentado tras hablar con la aseguradora: arreglar el coche, aceptar la oferta que nos haya hecho por el mismo la compañía de seguros o venderlo por nuestra cuenta.

En este punto es importante tener en cuenta los daños que ha sufrido el vehículo, porque si son cuantiosos la aseguradora nos va a ofrecer una cantidad baja, y por otro lado la reparación puede ser muy costosa y el vehículo no va a quedar bien del todo, por lo que la opción de venderlo a una empresa dedicada a compraventa de coches accidentados puede ser la más rentable.

Los posibles compradores que tendremos para decidir serán los desguaces, las aseguradoras, algunos concesionarios de coches, empresas dedicadas a ello y particulares, aunque esta última opción es la menos habitual. En todas estas opciones salvo la última, el comprador sabe de antemano que el coche ha sufrido un accidente.

El problema puede surgir si vendemos el vehículo a un particular y no le informamos de que el coche ha sufrido un accidente ya que debemos hacer saber al comprador el hecho para evitar problemas futuros.

 

¿COMPRADOR DE UN COCHE ACCIDENTADO?

Cuando compramos un coche de segunda mano, pueden surgir problemas, para lo que hay que distinguir si se lo compramos a un concesionario o a un particular, ya que hacerlo en un concesionario tiene más garantías, aunque por el contrario el precio normalmente será mayor en el concesionario que si lo compramos a un particular. En ambos casos tengo derecho como comprador de un coche accidentado, dependiendo de si lo hemos adquirido a uno u otro comprador.

La compra de un vehículo usado en un concesionario está amparada por la Ley de Garantías en la Venta de Bienes de Consumo, y la garantía es de un año desde la compra del vehículo.

En estos casos el concesionario es responsable del estado del vehículo, y si el comprador detecta algún fallo podrá reclamar a través del Arbitraje de Consumo, pudiendo optar por la reparación gratuita de los defectos encontrados en el coche que hemos comprado, la sustitución del vehículo que hemos adquirido por otro de similares características o bien la devolución del precio abonado en la compra del coche.

Si adquirimos el vehículo usado a un particular el vendedor tiene obligación de entregarnos el vehículo sin vicios ocultos y sin cargas ni gravámenes de ningún tipo, pero no tiene obligación de entregar alguna garantía de que el vehículo está en buenas condiciones por escrito, por lo que si surge algún problema el comprador va a tener que demostrar que el mismo existía antes de adquirir el vehículo.

Eso sí, no tendremos derecho a reclamar nada por algún fallo o defecto que esté a la vista en el momento de la compra, solo en el caso de que se trate de vicios ocultos.

 

NORMAL GENERAL DE PRIORIDAD

Las normas generales sobre la prioridad de paso vienen recogidas en el artículo 21 de la Ley sobre Tráfico y Seguridad Vial, y regulan los conflictos de paso que pueden producirse en la circulación normal entre los distintos usuarios de la vía.

Este tipo de problemas se producen, sobre todo, en las intersecciones y en los estrechamientos, y los accidentes que pueden provocarse por no respetarla suelen ocurrir, sobre todo, en las zonas urbanas.

Lo primero que debes tener en cuenta es que hay que atenerse siempre a las señales que regulen estos casos. En este sentido, las verticales son la de Stop (R-2), el Ceda el paso (R-1), la de calzada con prioridad y fin de la misma (R-3 y R-4), la que indica prioridad en sentido contrario (R-5) y la que indica preferencia respecto del sentido contrario (R-6).

Los semáforos y los agentes de circulación también pueden regular la preferencia, y en el caso de estos últimos, debe obedecerse siempre al agente que determinará quién tiene que pasar primero.

 

Prioridad en las intersecciones

 

La norma general indica, como hemos visto, que para intersecciones señalizadas debe atenderse a lo que dispongan las señales, las instrucciones de los agentes de circulación o los semáforos.

Para intersecciones no señalizadas, se aplica la norma general de prioridad, es decir, que tiene preferencia de paso el vehículo que tenga la derecha libre, es decir, deberemos ceder el paso al que salga por nuestra derecha.

 

Prioridad en los estrechamientos

 

En estos casos y al margen de que el estrechamiento se encuentre en una zona llana, con pendiente o de subida, se atenderá a lo que indique la señalización sobre preferencia de paso.

Cuando el estrechamiento no esté señalizado, pueden darse varios supuestos:

    • El vehículo que llegue primero al mismo es el que pasa antes, al margen del tipo que sea, longitud, y otros.
    • Si existen dudas sobre cuál de ellos ha sido el primero en llegar, se establece una regla de prevalencia que va de “mayor a menor”, empezando el orden por la preferencia de los vehículos de más de 3500 kg de MMA, y siguiendo sucesivamente por vehículos de tracción animal, turismos con remolque ligero, autobuses, camiones, turismos, vehículos especiales, motocicletas con sidecar, sin él, ciclomotores de dos ruedas y bicicletas.
    • Cuando haya dudas con vehículos iguales tiene la preferencia el que tenga que dar marcha atrás mayor distancia.
    • En estrechamientos con una pendiente importante la preferencia será para el vehículo que ascienda.

 

¿Cuándo pierdo la prioridad por la derecha?

 

En las intersecciones sin señalizar las excepciones a la norma general de ceder el paso al que salga por nuestra derecha son:

    • El vehículo que circula por vía pavimentada tiene preferencia respecto al que lo hace por una sin pavimentar.
    • Los vehículos que circulan por raíles tienen preferencia independientemente del lado por el que nos salgan.
    • En las rotondas o glorietas tiene preferencia quien se encuentre circulando por dentro de ella respecto al que pretenda acceder a la misma.
    • En autopistas y autovías tienen siempre prioridad los vehículos que circulen por ella respecto de los que se quieran incorporar a aquellas.

¿Qué hacer si sufro un accidente donde no se respetaba la prioridad?

 

Una de las primeras causas de accidentes en vía urbana se produce por no respetarse la prioridad en las intersecciones.

Y esto no solo ocurre con las que están señalizadas, siendo muy común que se produzcan siniestros porque el contrario se ha saltado una señal de Stop o Ceda el Paso.

En las que se encuentran sin señalizar, el peligro es mucho mayor, porque en la mayoría de las veces, al desconocimiento de la normativa al respecto se une la creencia errónea de muchos conductores que piensan que “puedo pasar porque el otro ya se detendrá”.

El resultado de esta falta de precaución y cuidado suele desembocar, en la mayoría de los casos, en un accidente de tráfico.

No siempre es sencillo demostrar la dinámica de este tipo de siniestros. Un ejemplo que hemos visto varias veces el LEGALCAR es el de dos conductores que no se ponen de acuerdo porque mientras uno se ha saltado una señal de Stop o Ceda el Paso, el otro circulaba con exceso de velocidad.

Mientras que el que se salta la señal defiende que le daba tiempo a salir si el contrario hubiera ido a la velocidad adecuada, o que podía haber frenado, el conductor que circula con exceso de velocidad lógicamente va a defender que la culpa es de quien se salta la señal.

Si sufres un accidente donde el contrario no ha respetado tu preferencia de paso, puedes reclamar una compensación económica por los daños y perjuicios sufridos.

Ahora bien, para evitar problemas como en el ejemplo que hemos puesto, y porque cuando las intersecciones no cuentan con señalización sobre la prioridad de paso es posible que cada parte quiera dar una versión distinta del siniestro, es fundamental tomar medidas para acreditar la culpa del contrario y poder luego así reclamar con garantías.

Para ello, no hay que olvidar avisar de inmediato a la Policía o Guardia Civil para que elaboren un Atestado in situ que no deje lugar a dudas. Firmar un parte amistoso también sirve como prueba siempre que quede clara la responsabilidad de la otra parte.

También es fundamental sacar fotografías de la posición final de los vehículos tras el accidente que pueden ayudar a determinar quién no ha respetado la preferencia de paso.

Es importante, por lo demás, acreditar los daños sufridos para reclamar la compensación a la aseguradora del responsable, y buscar cuanto antes asesoramiento legal para evitar quedarse sin poder reclamar por los conflictos que pueden surgir en este tipo de siniestros.

 

¿CÓMO REACCIONAR?

Mantén la calma: Luego de sufrir un accidente es normal que los nervios se alteren, por lo que lo más importante es intentar calmarte, antes de hacer cualquier cosa.

  1. Llamar a las autoridades: Tanto el SAMUR como la Guardia Civil o la policía deben apersonare, para atender a los heridos y realizar el atestado de tráfico pertinente, el cual necesitarás en caso de querer reclamar la indemnización por accidente en cadena.
  2. Sé precavido al bajarte del coche: Debes tener mucho cuidado antes de bajarte del coche para evitar un atropello. Evita en lo posible estar parado en el medio de la calzada, si lo haces para poner el triángulo de seguridad, asegúrate que no vengan coches y actúa rápidamente.
  3. Primeros auxilios a heridos: si tienes conocimiento de técnicas de primeros auxilios, intenta ayudar a los lesionados, en caso de no saber espera que lleguen las autoridades.
  4. Luces de emergencias: El último coche debe encender las luces de emergencia para avisar al resto de vehículos, para que así tengan tiempo de reaccionar y evitar otro implicado en la colisión.

 

CONDUCIR SIN ESTAR EN EL SEGURO

Lo primero que hay que tener claro es que cada compañía de seguros tiene sus propias condiciones en cuanto a las coberturas al conductor y a los ocupantes de un vehículo, y, por tanto, no todas son iguales.

Suelen existir muchas dudas y falsas creencias sobre quien puede conducir un vehículo o motocicleta dependiendo de quién está en el seguro.

Así, se piensa muy a menudo que solo pueden conducir un vehículo las personas que aparecen aseguradas en la póliza de seguro. Y también existe la creencia contraria, es decir, que cualquiera puede conducir un vehículo, aunque no aparezca en el seguro del mismo.

La mayoría de los seguros de coche tienen una cobertura intermedia entre estas dos cuestiones, que no son del todo exactas ninguna de las dos.

Como punto de partida, debe saberse que en un contrato de seguro aparecen distintas personas: el propietario del vehículo por un lado, el tomador del seguro por otro, y los conductores, tanto el habitual como los ocasionales.

No siempre es la misma persona quien tiene todas estas condiciones.

Lo habitual es, en casi todas las aseguradoras, que se establezcan una serie de condiciones para que, además de poder conducir el vehículo las personas que figuran en la póliza de seguro, puedan hacerlo también cualquier otra que cumplan unos requisitos de edad y/o de años que tengan el carnet de conducir (normalmente más de dos años de permiso de circulación y ser mayor de 26 años).

Estos requisitos varían de unas a otras aseguradoras, por lo que conviene tener muy claro qué cubre la póliza de seguro en sus condiciones generales y particulares del coche que vamos a conducir y que no es nuestro, o incluso del nuestro si vamos a prestarlo a alguien, sobre todo en caso de un accidente de tráfico.

Lo que suele  hacer la aseguradora en estos casos cuando se sufre un accidente de tráfico es aplicar la regla de equidad, es decir, que va a minorar la indemnización, que va a ser proporcional a la diferencia entre la prima pagada por el tomador y la que tendría que haber pagado por ese riesgo concreto.

 

PRESTARLE EL COCHE A UN HIJO Y TENER UN ACCIDENTE

En el caso de los hijos, se plantea sobre todo el problema derivado de los noveles, es decir, los hijos que acaban de sacarse el carnet de conducir, y que, por tanto, son considerados como conductores de riesgo por su inexperiencia.

Como norma general se consideran conductores noveles los que tienen menos de dos años de carnet o son menores de 26 años. Este es el sector que se considera de mayor riesgo por las compañías de seguro y los que suelen pagar los precios más elevados por los seguros de coche.

En estos casos, para estar cubiertos, los hijos noveles deben estar incluidos en la póliza de seguro del coche que vayan a utilizar, bien como conductor principal o como ocasional, según lo vayan a utilizar más o menos.

La principal consecuencia de ello es que lógicamente sube bastante el importe de la prima en estos casos, aumentando el precio del seguro al incluirse un conductor novel, pero es muy importante asumir este gasto extra para que un hijo pueda conducir el coche de su padre con tranquilidad y quede cubierto para el caso de sufrir un accidente de tráfico.

Pongamos un ejemplo práctico, con un hijo de 20 años, que tiene el carnet de conducir desde hace un año, y que sufre un accidente de tráfico con el coche de su padre, y no está incluido en la póliza de seguro.

En este caso la compañía de seguros va a entender que hay una agravación del riesgo (edad y años de carnet) y por tanto aplicará el criterio de equidad al que ya nos hemos referido.

Si, por el contrario, el hijo novel está asegurado en la póliza de seguro del coche de su padre que conduce, y sufre un accidente de tráfico, está cubierto como cualquier otro conductor dependiendo esa cobertura del tipo de seguro contratado.

Si no ha sido el culpable exclusivo del accidente, podrá reclamar lo que le pueda corresponder por los daños y perjuicios sufridos en el siniestro de la misma forma que cualquier otro perjudicado.

Mención aparte merecen los casos de alcoholemia. Hay que tener especial cuidado en estos supuestos porque, aunque el hijo esté incluido en la póliza de seguro del coche de su padre, si tiene un accidente de tráfico circulando bajo los efectos del alcohol, la compañía de seguros se va a desentender en virtud de las cláusulas de exención de responsabilidad en estos supuestos.

Las consecuencias económicas e incluso responsabilidades penales generadas por conducir en estado de embriaguez tendrán que ser asumidas por el infractor con todo lo que ello conlleva.

En LegalCar Abogados somos especialistas en la reclamación de indemnización por accidente de coche en función a los daños sufridos en el mismo.