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Reclamar por un accidente de baja intensidad no es sencillo porque en muchas ocasiones te van a discutir los daños que hayas podido tener. Conoce qué casos se dan, que problemas puedes tener y por qué necesitarás ayuda legal.

“Me han dado un golpe leve y la compañía no me quiere pagar las lesiones”

“Mi coche tiene pocos daños, pero me han diagnosticado un latigazo cervical”

“He tenido una colisión por alcance leve y la aseguradora se niega a indemnizarme”

Estas son algunas de las historias que en LEGALCAR nos cuentan muchos perjudicados en accidentes de circulación de baja intensidad, que son la inmensa mayoría. Sin embargo, en muchas ocasiones producen daños personales en el conductor y en los ocupantes.

El accidente leve es la excusa perfecta para que una aseguradora no quiera pagarte los perjuicios que hayas podido sufrir.

Para poder reclamar este tipo de casos, vas a necesitar siempre asesoramiento legal. Es muy probable que te encuentres con dificultades para demostrar que, pese a la levedad del impacto, has sufrido lesiones que tienes derecho a que te compensen.

Qué es un accidente de baja intensidad

Un accidente de baja intensidad es aquel que se produce por pequeños golpes, normalmente llamados alcances, y que producen pocos daños materiales en los vehículos intervinientes.

En ciudades grandes como Madrid, Barcelona o Sevilla, son muy habituales por las retenciones que se originan en horas punta a la entrada y salida de las mismas.

Muchos de ellos no producen lesiones en sus ocupantes pero otros tantos sí. Aunque no sean de gravedad van a necesitar un tratamiento para curar y en algunos supuestos pueden ser impactates. Sobre todo cuando en el caso de que la víctima se encontrase en una posición forzada o tenga antecedentes que se agraven tras el siniestro.

Los casos más comunes son los alcances traseros. En muchas ocasiones apenas provocan daños estructurales en los vehículos. Cuando nos golpean mientras hacemos un Ceda el Paso o estamos parados en un semáforo, por ejemplo.

Suelen producirse, en la mayoría de los casos, por despistes o faltas de atención del vehículo que circula detrás. En otros casos, por no respetar la distancia de seguridad.

Las compañías obvian que hoy en día, la mayoría de los vehículos que existen en el mercado están preparados para absorber los golpes leves, y aparentemente no tienen daños. Aunque los ocupantes si hayan sido afectados por el impacto.

¿Qué problemas conlleva en el juicio?

La mayoría de las reclamaciones a las compañías por un accidente de baja intensidad acaban en los Tribunales.

Esto es porque, con la inestimable “ayuda” del nuevo Baremo de Tráfico, y en concreto con el ya famoso artículo 135 del mismo, las aseguradoras ya tienen un motivo especificado en la Ley para negarse a pagar daños personales derivados de un impacto leve.

Normalmente, las aseguradoras defienden su postura aportando periciales biomecánicas que indican la imposibilidad de que existan lesiones analizando los daños materiales de los vehículos implicados en el siniestro.

Sin embargo, ya existen actualmente sentencias, que en LEGALCAR nos han dado la razón en procedimientos judiciales sobre la existencia de lesiones en alcances de baja intensidad. Hay estudios científicos que demuestran que incluso en los golpes más leves, pueden producirse daños personales.

Cuáles son las lesiones comunes

La lesión más común en un accidente de baja intensidad es el esguince o latigazo cervical. Este se produce por un movimiento brusco del cuello hacia adelante y hacia atrás (de ahí su nombre). A consecuencia del impacto se producen síntomas como dolor, limitación de la movilidad del cuello, dolores de cabeza o mareos.

El Baremo de Tráfico recoge este tipo de lesiones en el artículo 135, dedicado en exclusiva a los llamados “traumatismos menores de columna vertebral”, y estableciendo una serie de requisitos que hay que cumplir para que pueda solicitarse una compensación por ellos.

Dentro de estos requisitos se encuentra el denominado criterio de intensidad.Viene a establecer que debe existir una adecuación biomecánica entre el impacto recibido y su mecanismo de producción y la lesión provocada, en función de la intensidad del siniestro.

Igualmente ocurre con lesiones de la zona dorsal o lumbar provocadas por alcances traseros que, en perjudicados con antecedentes previos de lumbalgia o dorsalgia, pueden resultar muy incapacitantes al producirse una agravación de una sintomatología previa.

El problema de las aseguradoras

Es muy difícil que en un accidente de baja intensidad las aseguradoras se hagan cargo del pago de daños personales desde un primer momento.
El criterio de intensidad es el principal motivo que argumentan las compañías para no pagar cantidad alguna a las víctimas de este tipo de siniestros cuando los daños materiales están, generalmente, por debajo de los 500 €.

El artículo 135 del Baremo también indica que, para el pago de secuelas derivadas de un esguince o latigazo cervical en un alcance de baja intensidad, debe haber un “informe médico concluyente” que acredite la existencia del daño.

Para probarlo tan solo necesitas una radiografía que demuestre que existe una rectificación de la lordosis cervical. De esta forma tendrías una prueba de que hay un daño más allá de una manifestación subjetiva de dolor.

En cualquier caso, estas reclamaciones siempre van a necesitar de ayuda legal y en LEGALCAR los Tribunales nos han dado la razón en multitud de reclamaciones por accidentes de baja intensidad, obteniendo sentencias condenando a las aseguradoras a pagar a los perjudicados.

Si eres perjudicado por un siniestro leve, contacta con LEGALCAR lo antes posible y nuestro equipo jurídico te informará sin compromiso con una valoración personalizada de tu caso.