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Los testigos en accidente de tráfico pueden desempeñar, en determinados casos, una prueba fundamental a la hora de concretar, averiguar y por supuesto probar, la dinámica de un siniestro.

Tenemos que tener en cuenta que, en una reclamación por un accidente de tráfico, la carga de la prueba la tiene la víctima, esto es, que corresponde al perjudicado demostrar cómo ha ocurrido el siniestro, y, por tanto, la culpa del contrario.

En muchos casos, las circunstancias que rodean el modo de suceder el accidente no son fáciles de esclarecer, y es en muchos de estos supuestos cuando la presencia de testigos resulta fundamental porque pueden despejar las dudas sobre cómo ocurrió el accidente.

LA DEFINICIÓN DE TESTIGO

El testigo es aquella persona que presencia un hecho, acción o acontecimiento, y puede ofrecer su testimonio sobre lo que ha presenciado.

En el ámbito de los accidentes de tráfico, su papel resulta fundamental en los casos en los que existen dudas sobre el modo de ocurrir el siniestro.

Casos muy comunes donde los testigos son clave pueden ser accidentes con un vehículo que se da a la fuga, accidente en el interior de un autobús donde el testigo viaja también, accidente en un centro comercial donde el testigo, que está allí mismo, ha presenciado la caída de la víctima, atropellos donde puede haber dudas sobre si se ha cruzado o no de manera debida, o colisiones en un cruce donde el testigo puede aclarar quien se ha saltado el semáforo o ha invadido el cruce.

En ocasiones, la víctima del accidente se encuentra en un momento de angustia y ansiedad a causa de lo que acaba de pasar, y no cae en la cuenta de preguntar a los testigos, o pedirles los datos. En otras ocasiones, si las lesiones son graves, la víctima es evacuada del lugar del siniestro por los servicios de emergencia sin darle tiempo a recopilar los datos de esos testigos.

Estos testigos son presenciales, es decir, han visto el accidente, si bien lo pueden presenciar de varias formas. Es posible ver un siniestro mientras se camina por la calle, o estar en un local o establecimiento desde el cual se ha presenciado el accidente, o incluso desde otro vehículo en que viajamos como conductores o como ocupantes.

En muchas ocasiones, los propios agentes de la autoridad recurren a los testigos para aclarar las circunstancias de un accidente, pues hay que tener en cuenta que en la mayoría de los casos no los presencian, sino que acuden al lugar cuando se les llama. Al margen de que la Policía o Guardia Civil realizan inspección ocular del lugar, es muy habitual que pregunten a las personas que allí se encuentren por lo sucedido. Lo ideal en estos casos es que los agentes tomen los datos de los testigos y los incluyan en el Atestado que levanten, ya que de esa forma no habrá ninguna duda sobre su identidad, y será mucho más fácil localizarlos en caso de ser necesarios.

OBLIGACIONES DE LOS TESTIGOS

Sufrir un accidente de tráfico siempre supone un hecho traumático y duro, pero no solo para quien lo sufre, sino también para quien lo presencia. Los testigos en ocasiones son traicionados por los nervios, y no saben bien cómo actuar en los primeros momentos.

Una de las primeras obligaciones de un testigo es auxiliar a las víctimas, y el propio Código Penal en su artículo 195 recoge este deber de socorrer a quien se halle en peligro, cuando lo pueda hacer sin ponerse en riesgo el mismo y los terceros, castigando su no cumplimiento con multa de tres a doce meses. No se debe mover a los heridos ni hacer algún acto que pueda perjudicarlos por desconocimiento.

Otra obligación es la de llamar de inmediato a los agentes de la autoridad y permanecer en el lugar hasta la llegada de los mismos. Su declaración en muchas ocasiones va a resultar fundamental, por lo que deben prestarse a contar lo que han presenciado y procurar ser claros, concisos, y específicos.

En ocasiones son los propios testigos de un siniestro quienes se ofrecen voluntariamente a las víctimas para apoyar su versión del siniestro. Esto se ha dado en multitud de ocasiones en los que la compañía de seguros del responsable se niega a pagar porque discute la dinámica del accidente, como ahora veremos.

EL JUICIO

Lo primero que debe tenerse en cuenta es que la víctima de un accidente de tráfico, en cualquier caso, pero en especial cuando pueda haber dudas en cuanto a la culpabilidad en el siniestro, debe contar siempre con asesoramiento por parte de LegalCar. LegalCar será quien dirija al perjudicado, y valore el caso, las opciones, y la necesidad si hace falta, de contar con los testigos.

En ocasiones, es posible llegar a un acuerdo con la compañía de seguros obligada al pago en vía amistosa o extrajudicial, gracias a los testigos. En estas ocasiones basta una declaración jurada por escrito, o que conste su versión del accidente en un Atestado o Parte Policial, para que la aseguradora reconozca su obligación de indemnizar.

Es importante hacer constar en la propia demanda que hay testigos del accidente, como paso previo a citarles en su momento a declarar en el juicio.

Como es natural, la compañía de seguros hará todo lo posible por tratar, en el interrogatorio del testigo, de confundirle o intentar que se contradiga. Es muy importante que el testigo tenga muy claro por qué va a ese juicio, y relate de manera concreta, simple y muy clara, lo que vio el día del accidente.

LEGALCAR

En LEGALCAR hemos tenido multitud de juicios en los que, gracias a los testigos, se ha conseguido una resolución favorable. Todos podemos tener un accidente alguna vez y necesitar la ayuda de los demás, de la misma forma que todos podemos ser testigos de un siniestro. Por tanto, es importante tomar conciencia de nuestro deber de ayudar y colaborar en lo que sea necesario en estos supuestos.